El Cristo de la Buena Muerte de la Hiniesta presidió ayer el Vía Crucis de Sevilla
Arte Sacro. El Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla celebró ayer, como cada primer lunes de Cuaresma, el Vía Crucis de las Hermandades Penitenciales de la ciudad. Un piadoso rezo que estuvo presidido por el Santísimo Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de la Hiniesta.
A las 16:15 horas se abrieron las puertas de San Julián y comenzó a discurrir el cortejo compuesto por unas setecientas cincuenta personas, entre ellas algo más de cuatrocientos cincuenta hermanos con cirio.
Las andas en las que iba el Cristo en posición vertical pertenecieron al anterior paso del Santísimo Cristo y son propiedad desde 1971, de la Hermandad de la Vera Cruz de Tocina, quien los ha cedido para esta ocasión.
Los faldones son de damasco y terciopelo granate, confeccionados por Francisco Javier Sosa Sánchez. Cuatro hachones de cera tiniebla, dispuestos en portahachones de metal plateado realizados por Manuel Seco Velasco en 1952, iluminaban al Cristo.
El llamador, mandado por los Rafael Ariza Moreno y su equipo, también de metal plateado y obra de Manuel Seco Velasco en la década de 1950, completó el conjunto, en armonía con las potencias de plata que portó el Santísimo Cristo, igualmente realizadas por el mismo autor en aquellos años.
El exorno floral aportó matices de vida y esperanza al conjunto penitencial. Allium, tranchelium, anémonas, hedera, mini gerberas, tulipanes, rosas, pittosporum, dracena sanderiana, astilbe y flor de cera compusieron un acompañamiento delicado que realzó la imagen sin restarle sobriedad.
Como detalle cargado de profundo significado, el Santísimo Cristo de la Buena Muerte portó en el cajillo un recuerdo muy especial: un listado que recogía la memoria de todos los hermanos fallecidos en la Hermandad, un gesto discreto pero lleno de emoción, que simboliza que quienes los precedieron en la fe continúan formando parte viva de esta corporación, acompañando al Santísimo Cristo en cada momento de oración.
En su transitar pasaron por las Hermandades de la Resurrección, Monte Sión, Sagrada Lanzada, Santa Marta, Panaderos y Pasión.
Acompañaron desde la salida en la presidencia junto al hermano mayor, Nicolás de Alba, el delegado de Fiestas Mayores, Manuel Alés y el Pregonero de la Semana Santa de este año, José Antonio Rodríguez y el vicepresidente y secretario del Consejo de Cofradía y tras el Cristo de la Buena Muerte el director espiritual y párroco de San Julián, Amador Dominguez.
Como es costumbres miembros de la Policía Local portaron las andas antes de llegar a la Catedral, como también miembros de la corporación municipal con el alcalde José Luis Sanz a la cabeza.
El Stmo. Cristo atravesó la puerta de Campanillas de la Catedral, la de Palos estaba intransitable con elementos de obra, poco antes de las 20:00 horas, donde fue recibido por el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, y comenzó el Vía Crucis que fue aplicado por 25º aniversario de su ordenación episcopal del Saiz Meneses. También fue aplicado por los frutos del Observatorio para la Piedad Popular, foro de estudio permanente y compromiso de las conclusiones del Congreso Internacional de Hermandades”. El lema elegido por la hermandad para este rezo fue “Es muriendo como se resucita a la vida eterna”. Esta frase, atribuida a San Francisco de Asís, conmemora el VIII Centenario de su fallecimiento y subraya el carácter franciscano de la corporación.
Una vez en el interior de las naves catedral las andas del Cristo de la Buena Muerte fueron portadas por las hermandades de todos los días desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección.
Las lecturas estuvieron a cargo de cofrades pertenecientes a las hermandades Bendición y Esperanza, la Milagrosa, San Roque, Cautivo de San Pablo, las Penas, San Benito, la Lanzada, Cristo de Burgos, Exaltación, Esperanza Macarena, Esperanza de Triana, La O, el Sol y la Hiniesta.
Y las cruces de guía participantes fueron de las Hermandades de la Corona, Divino Perdón, Jesús Despojado, Amor, Santa Genoveva, Vera Cruz, Dolores Del Cerro, Buen Fin, Negritos, Silencio, Gitanos, Carretería, Soledad de San Buenaventura Y Resurrección.
Como culminación del piadoso acto, José Ángel Saiz Meneses realizó la reflexión final. Después de la oración final hasta la Capilla Real y, posteriormente, hasta la salida por la Puerta de Campanillas, la venerada imagen fue portada por la Junta Superior del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la ciudad de Sevilla.










































































Fotos: Juan Alberto García Acevedo.
