“La vida que vive en mí”, cirio por los Donantes de Órganos para la Virgen de los Dolores del Cerro
Fco Javier Montiel. La Hermandad del Cerro del Águila celebró el pasado jueves 5 de marzo, en la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, una eucaristía dedicada a las personas trasplantadas de la feligresía y de la corporación, así como a todos los donantes de órganos y a sus familias. Un encuentro marcado por la oración, el agradecimiento y el recuerdo a quienes, incluso después de partir, continúan regalando vida.
Al finalizar la misa se encendió de manera simbólica el cirio de los Donantes de Órganos que alumbrará a Nuestra Señora de los Dolores el próximo Martes Santo. Este cirio representa a todos aquellos que ya gozan de la Gloria de Dios, pero que antes de marcharse dejaron parte de sí mismos para que otros pudieran seguir viviendo. Para quienes han recibido un trasplante, esa entrega se convierte en verdadera luz de vida y esperanza.


El gesto, que este año se repite por undécima vez en la candelería del paso de la dolorosa del Cerro, se ha convertido ya en una tradición profundamente arraigada en la hermandad. Con este sencillo pero significativo símbolo se promueve la donación de órganos, una iniciativa que con el paso de los años se ha extendido a numerosas corporaciones de la ciudad desde que en 2008 se colocara por primera vez un cirio de estas características en el paso de María Santísima de la Amargura.

Durante el acto se escucharon testimonios que tocaron el corazón de los asistentes. Eli, trasplantada de riñón en varias ocasiones y que hace menos de un año sufrió el rechazo de su último trasplante, compartió su experiencia personal. Su relato, lleno de emoción y esperanza, transmitió a todos su profunda gratitud y sus ganas de seguir viviendo.

También tomó la palabra Pilar Martínez, quien recordó la experiencia de haber sido donante de órganos de su padre, una persona muy querida dentro de la hermandad. Sus palabras fueron un testimonio de amor y generosidad que emocionó a cuantos se encontraban en el templo.

El hermano mayor de la corporación del Martes Santo, Manuel Zamora, fue el encargado de presentar el cirio rotulado con el lema “La vida que vive en mí”, dedicado a los donantes de órganos. La pieza ha sido pintada este año por una hermana de la corporación que ha preferido permanecer en el anonimato.

El cirio que alumbrará a la Virgen de los Dolores recoge precisamente esa frase que une a la hermandad con el gesto generoso de la donación. “La vida que vive en mí” es un extracto de las palabras pronunciadas por el cardenal fray Carlos Amigo Vallejo, recordado arzobispo de Sevilla, durante la función solemne celebrada con motivo del XXV aniversario de la primera estación de penitencia de la hermandad, el 21 de marzo de 2014.

El momento culminante llegó cuando donantes y trasplantados, unidos, acompañaron a Eli a encender el cirio. La llama comenzó a arder como símbolo de tantas historias entrelazadas por la generosidad.

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Seguidamente, el saetero Javier Montiel elevó una vibrante saeta a la Santísima Virgen en acción de gracias. Fue un instante de cielo en la tierra, de fe hecha música, de gratitud que se vuelve oración.

El acto concluyó con una fotografía del grupo ante la Virgen de los Dolores y el cirio recién encendido, testigo mudo de un compromiso que ya es luz visible.
Cuando la Virgen de los Dolores camine por las calles del barrio el próximo Martes Santo, esa luz volverá a recordar que la vida puede seguir latiendo en otros. Un pequeño cirio que habla de generosidad, de fe y de esperanza.
Fotos: Fco. Javier Montiel
