La Pastora abre sus manos para acoger a Triana en un nuevo encuentro de amor
Fco Javier Montiel. Triana ha vuelto a encontrarse con su Pastora. Sin estridencias, sin más anuncio que el del corazón que sabe cuándo acudir, el barrio se ha postrado ante la Divina Pastora en su tradicional besamanos, en una escena que se repite cada año y que, sin embargo, nunca es igual.
El templo se ha dispuesto con esa elegancia sencilla que no distrae, que no roba protagonismo, que deja que todo conduzca a Ella. La Virgen, con la dulzura que caracteriza su advocación, ha ofrecido sus manos a los fieles, manos que no son solo imagen, sino refugio para quien busca consuelo.
Han pasado vecinos de toda la vida, jóvenes que descubren la devoción, mayores que regresan con la memoria cargada de recuerdos. Cada beso, cada mirada, cada instante detenido ante la Pastora ha sido una oración distinta. No hacen falta palabras cuando el lenguaje es el de la fe heredada.

El discurrir del besamanos ha tenido ese ritmo que solo se entiende en Triana. Sin prisas, pero sin pausa. Con el murmullo contenido, con la emoción apenas disimulada, con la certeza de estar ante algo que trasciende lo cotidiano. La Pastora no solo se contempla, se siente.
Y así, entre luces suaves y el leve aroma a cera, el barrio ha vuelto a confirmar lo que nunca se pone en duda: que la Divina Pastora sigue siendo guía, amparo y camino.













Meditación
Ante tus manos, Pastora bendita, se detiene el tiempo y habla el alma. No somos más que ovejas que buscan tu mirada, cansadas a veces, perdidas otras, pero siempre necesitadas de tu cuidado.


Tú que conoces los senderos del corazón, llévanos por caminos de fe sencilla, de confianza plena, de amor sin medida. Enséñanos a caminar sin miedo, sabiendo que tu cayado no hiere, sino que orienta, que tu presencia no exige, sino que abraza.

Que al besarte las manos no solo cumplamos un gesto, sino que renovemos un compromiso. El de seguirte, el de confiar, el de vivir como parte de ese rebaño que encuentra en ti su descanso.
Pastora de Triana, no nos sueltes nunca.
Fotos: Fco Javier Montiel
