Junio de cambios. Antonio Romero Padilla
Como decía el Señor al profeta Jeremías: “Irás adonde yo te envíe... No temas… porque yo estoy contigo”. Y así ha sido. El Arzobispo me ha pedido que vaya de párroco a CARRIÓN DE LOS CÉSPEDES y a CASTILLEJA DEL CAMPO, tan cerquita de mi casa y de los míos, el pueblo de mis bisabuelos paternos, el sitio que yo siempre pensaba pedir para jubilarme. ¡Lo que son las cosas! ¡Y es que...sus planes no son nuestros planes!
Mañana (por hoy sábado) me despediré en la Misa de 9 de la noche. Así que es el tiempo de dar gracias a Dios por estos casi dos años en la Concepción de Nervión (¡dicen que el primer amor nunca se olvida!...), llenos de trabajo, ilusiones, alegrías, donde he conocido tan buenos amigos y donde siempre se quedará un poquito (o quizás mejor dicho, un mucho) de mí.
Si no os veo, sabéis que os llevo a todos en el corazón. Y a los que habéis sido parroquianos: al pasar por ese cuadrito de la entrada con la Virgen del Rocío, acordarse de este hijo suyo sacerdote que, a pesar de sus muchos pecados, sólo intentó pasar haciendo el bien, aunque a veces me quedara en el intento.
¡Un abrazo enorme!
Foto: Juan Alberto García Acevedo.
