El Nuevo Martes Santo. Fernando Domínguez Gómez.
Tiempo habrá durante el próximo año para analizar lo sucedido este último Martes Santo, ver posibilidades, resultados y cumplimiento o no de objetivos. Pero lo que casi se puede asegurar es que el nuevo ordenamiento del Martes Santo puesto en práctica en este 2006 no se repetirá.
Y es que los cambios, que afectaron a cinco de las hermandades de la jornada, sólo beneficiaron a dos: La Candelaria, que recuperó los Jardines y pudo entrar antes que otros años, y Santa Cruz, que no necesitó dar el inmenso rodeo de los últimos años para alcanzar La Campana.
En el lado opuesto, el de las hermandades perjudicadas, se sitúan Los Estudiantes, que ya antes de Semana Santa dejó claro que aceptaba por no obstaculizar la decisión del resto de hermandades, y que además se vio afectada por los retrasos de la jornada; San Benito, que convirtió su itinerario desde la Catedral hasta la Puerta de Carmona en una carrera contrarreloj; y la que dio el paso al frente intentando solucionar los problemas del día, San Esteban, que entró a las dos y media de la madrugada, una hora más tarde de lo previsto, muy mermada en cuanto a número de nazarenos.
Si a eso le añadimos que se dejó fuera del invento a la Hermandad del Dulce Nombre, que lleva años reclamando adelantar sus horarios, está claro que el nuevo Martes Santo fue una decepción. Muchos han señalado a la Plaza de la Alfalfa como el punto negro de la jornada. El culpable de los retrasos, pero también de los injustificados abucheos con que parte del público de la zona rubricó el paso a tambor de San Esteban y San Benito para no entretenerse.
Cierto es que el hecho de ir pegadas tres hermandades (Javieres, San Esteban y San Benito) desde la Catedral hasta la Alfalfa, pudo perjudicar a las que venían detrás, e incluso hubo un momento en que los nazarenos de San Benito no podían dejar libre la Catedral a las demás. Pero el tapón de la Alfalfa no ha sido novedad este año. Aún colocando a Los Estudiantes entre ambas hermandades, en la Alfalfa siempre han coincidido el palio de San Esteban con la cruz de guía de San Benito, sufriendo esta última un parón hasta que San Esteban no entraba por completo. Este año se han invertido los papeles y ha sido San Esteban la que ha sufrido el parón en Muro de los Navarros hasta que San Benito no ha dejado el paso libre en la Puerta de Carmona.
Pero con poco esfuerzo que uno ponga, se dará cuenta de que este nuevo y seguramente irrepetible Martes Santo nos ha dejado una gran lección. Si poniendo una hermandad, aunque sea larga como Los Estudiantes, entre San Esteban y San Benito, al final una sufre el parón, y si no poniendo ninguna entre ambas, es la otra la que lo sufre, y dado que poner más de una hermandad en medio sólo serviría para retrasar aún más la entrada de San Benito, que es justo lo que se quiere evitar en ésta y en otras hermandades, la conclusión lógica es que San Benito no puede, bajo ningún concepto, pasar por detrás de San Esteban en Carrera Oficial, sino delante.
Es evidente que si desde la Alfalfa San Esteban está más cerca de su templo que San Benito, debería ser esta última la que pasase delante, pero no obligando a San Esteban a dar un inexplicable rodeo que, como se ha visto, no ha servido para nada. Sólo así, San Benito evitará los extremos (no tendrá que correr, ni tampoco sufrir un parón), y San Esteban podrá recrearse en su vuelta al templo, por su barrio, sin tener que ampliar de forma artificial e incómoda para los nazarenos, muchos de ellos niños, su recorrido.
Hasta que las hermandades del Martes Santo no se den cuenta de esto, cualquier invento para este día caerá en saco roto. Hace un par de años, alguien propuso para el Martes Santo el siguiente orden: El Cerro, Los Javieres, El Dulce Nombre, San Benito, La Candelaria, San Esteban, Los Estudiantes y Santa Cruz.
Hasta que nadie no me demuestre lo contrario, seguiré pensando que ésta es la mejor solución para el Martes Santo. El Cerro, Los Javieres y Santa Cruz se quedarían igual. El Dulce Nombre podría salir antes y regresar por Salvador, Cuna y Orfila, o incluso darse el gustazo de hacer un recorrido de vuelta similar al del Gran Poder, por el Postigo, Gravina y Museo, sin que la hora de entrada fuese muy tardía. San Benito no sufriría carreras ni
parones. La Candelaria mantendría los Jardines regresando al templo más temprano. San Esteban volvería con calma y sin rodeos a su iglesia. Y Los Estudiantes vería cumplido el deseo de muchos hermanos de tener un horario más nocturno, pero sin sufrir los riesgos de retraso que ha soportado este año.
Creo que sería una buena opción a contemplar por las hermandades del Martes Santo para el próximo año. Y una vez expuesto todo esto, sólo me queda hacer una reflexión final. Si tan difícil resulta ordenar y reordenar el Martes Santo con las cofradías que tiene actualmente, que es la misma dificultad que siempre ha tenido el Miércoles, y que probablemente tendría el Lunes, otra jornada que habría que retocar, ¿de verdad puede haber quien afirme que en cualquiera de estas jornadas caben más cofradías?
Fernando Domínguez Gómez. Periodista.
fdominguez130@hotmail.com