La Virgen del Tránsito del Santo Ángel luce este año el hábito del Carmen por el 775 aniversario del Escapulario
Fco Javier Montiel. La iglesia conventual del Santo Ángel vuelve a convertirse en estos días en uno de esos lugares donde Sevilla se detiene ante la Virgen. La comunidad carmelita descalza ha expuesto nuevamente a la veneración de los fieles a la Virgen del Tránsito, una imagen que, durante buena parte del año, permanece en las dependencias del Museo Mariano conventual y que en torno a la solemnidad de la Asunción vuelve a encontrarse con los devotos.
Son ya trece años de esta veneración pública, una cita que se ha convertido en una de las estampas singulares del mes de agosto sevillano. La imagen, de pequeño formato y datada en el siglo XVII, aparece sobre su tradicional lecho, rodeada de ángeles y acompañada por un conjunto que convierte su contemplación en algo más que una imagen de devoción.
Este año, además, el montaje ha adquirido un significado especial. Con motivo del 775 aniversario de la entrega del Santo Escapulario del Carmen, que la tradición carmelitana sitúa en 1251, la Virgen del Tránsito aparece ataviada con el hábito carmelitano. La efeméride se está celebrando durante 2026 por toda la familia carmelitana, recordando la entrega del escapulario por la Virgen a san Simón Stock.
La elección del hábito del Carmen para esta ocasión no resulta casual. María ocupa un lugar central en la espiritualidad carmelitana y el escapulario recuerda precisamente la protección maternal de la Virgen y el compromiso de vivir siguiendo a Cristo.
A ambos lados de la Virgen del Tránsito se situaron Santa Ana y San Joaquín, padres de la Santísima Virgen. Su presencia completa una lectura profundamente mariana. Ante los ojos del fiel aparece María acompañada por quienes fueron sus raíces familiares, mientras los ángeles parecen preparar el camino de su tránsito hacia la gloria.
Y entre todos los elementos destaca uno que hace especialmente singular a esta representación: la palma del Paraíso que sostiene la Virgen entre sus manos.
La palma aparece vinculada a los relatos apócrifos sobre la Dormición y el Tránsito de María. La imagen del Santo Ángel conserva así una iconografía poco habitual en Sevilla. De hecho, ya se ha señalado en anteriores ocasiones que, entre las representaciones de la Dormición y el Tránsito que tradicionalmente se muestran al culto durante estos días, la del Santo Ángel es singular por portar esta palma.
La Virgen aparece rodeada por numerosos ángeles. Son ellos quienes, en la composición, parecen acompañarla y elevarla hacia el cielo. La escena no presenta solamente a María dormida, sino a María que ha llegado al momento de su tránsito, contemplada ya desde la esperanza de la gloria.
Detrás se sitúa otro de los elementos fundamentales del conjunto: la Glorificación de María, con la Virgen coronada por la Santísima Trinidad como Reina de todo lo creado.
El resultado es una auténtica catequesis en imágenes. Cada detalle habla. El hábito recuerda al Carmen. Santa Ana y San Joaquín conducen hacia la historia de María. La palma evoca el Paraíso. Los ángeles anuncian el tránsito hacia el cielo. Y la Coronación muestra el destino glorioso de aquella que fue escogida para ser Madre de Dios.
Es precisamente ahí donde la Virgen del Tránsito del Santo Ángel encuentra su verdadero sentido. No se trata únicamente de contemplar a una Virgen dormida. Ante ella se propone al fiel un camino completo de fe: desde la vida de María hasta su glorificación, desde la humildad de Nazaret hasta su reconocimiento como Reina de todo lo creado.
La comunidad carmelita vuelve así a ofrecer durante estos días una de las estampas más especiales de la Sevilla mariana. Una imagen que durante el resto del año permanece recogida en el ámbito conventual y que, llegada la solemnidad de la Asunción, sale al encuentro de los fieles.
La Virgen del Tránsito vuelve a dormir en el Santo Ángel, pero su mensaje está más vivo que nunca. Rodeada de ángeles, con la palma del Paraíso entre sus manos y bajo la mirada de la Santísima Trinidad, recuerda a Sevilla que María no es solamente modelo de devoción, sino también modelo de vida cristiana y camino hacia Cristo.
Trece años después de comenzar esta veneración pública, la cita continúa creciendo en significado. Y este 2026, bajo el hábito del Carmen y en el año del 775 aniversario del Escapulario, la Virgen del Tránsito vuelve a ofrecer desde la calle Rioja una lección sencilla y profunda: vivir como María para alcanzar, con María, la gloria del cielo.
La Virgen del Tránsito permanece expuesta a la veneración de los fieles durante los días 14 y 15 de agosto en el crucero de la iglesia del Santo Ángel, coincidiendo con la solemnidad de la Asunción. El templo mantiene durante estas jornadas un amplio horario de celebraciones eucarísticas.
Fotos: Fco Javier Montiel