La Virgen del Tránsito volvió a abrir las puertas de Santa Rosalía a la devoción de Sevilla
Fco Javier Montiel. Hay estampas que anuncian que el 15 de agosto ya está aquí. Una de ellas se encuentra tras los muros del convento de Santa Rosalía, en la calle Cardenal Spínola. Allí, la Virgen del Tránsito vuelve a quedar expuesta a la veneración de los fieles con motivo de la solemnidad de la Asunción de la Virgen María.
La escena es una de las más singulares del calendario devocional sevillano. María aparece dormida, en el momento de su tránsito de esta vida a la gloria, una representación que la tradición cristiana vincula directamente con la Asunción. Durante buena parte del año permanece en la clausura del convento de las Clarisas Capuchinas, lejos de la mirada habitual de los fieles. Pero cada agosto, coincidiendo con la gran fiesta mariana de la ciudad, la clausura se abre de manera excepcional para permitir este encuentro.

La tradición en Santa Rosalía hunde sus raíces en la propia historia de la comunidad capuchina. Las hermanas dan culto a esta advocación desde los primeros tiempos de la fundación del convento, en 1701. La imagen original quedó destruida en el incendio que sufrió el monasterio en 1761 y la actual fue realizada con motivo de la reapertura del templo, en 1764.



Desde entonces, la Dormición se convirtió en una de esas devociones que forman parte de la Sevilla más íntima. Una devoción que no necesita grandes cortejos ni ruido para hacerse presente. Basta con entrar en Santa Rosalía, detenerse ante la Virgen y contemplar ese rostro sereno que representa el misterio de la muerte entendida desde la esperanza cristiana.




Durante estos días, la comunidad de Pobres Clarisas Capuchinas, en comunión con la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario y Santo Cristo de la Paz de los Humeros, celebra los cultos en torno a la Asunción. La tradición incluye también el Jubileo Circular de las XL Horas y las celebraciones litúrgicas que acompañan a la veneración de la imagen.


El 15 de agosto adquiere así un significado especial. Después de contemplar a la Virgen de los Reyes por las calles del centro, son muchos los sevillanos que mantienen la antigua costumbre de acercarse hasta los conventos donde se conserva esta particular iconografía de la Virgen dormida. Santa Rosalía es una de esas paradas imprescindibles de un recorrido que une devoción, tradición y recogimiento.






La Virgen del Tránsito de Santa Rosalía no representa únicamente un episodio de la vida de María. Su presencia ante los fieles recuerda que la tradición cristiana contempla la muerte de la Madre de Dios a la luz de la gloria. El tránsito no es el final, sino el camino hacia la Asunción.

Por eso, ante esta imagen, Sevilla vuelve a mirar a María de una manera diferente. No como la Reina que sale en procesión, ni solamente como la Madre que tantas veces se presenta gloriosa en sus altares. Aquí aparece dormida, recogida, serena. Y precisamente en esa serenidad se encuentra buena parte de la belleza de esta devoción.
Santa Rosalía vuelve así a convertirse en uno de esos lugares donde el agosto sevillano encuentra su dimensión más espiritual. Mientras la ciudad celebra la solemnidad de la Asunción, tras los muros del convento una antigua tradición continúa viva.
Y allí permanece María, dormida y esperando. Una vez más, para que Sevilla pueda acercarse, rezar y contemplar el misterio de la Virgen que pasó de este mundo a la gloria.
Fotos: Fco Javier Montiel