La Macarena pone en manos de la historia la restauración de su manto de malla
Fco Javier Montiel. La Esperanza Macarena seguirá custodiando uno de sus grandes tesoros. La Hermandad de la Macarena y la Fundación Cajasol presentaron ayer el proyecto de restauración del histórico manto de malla de María Santísima de la Esperanza, conocido popularmente como el «manto Camaronero», una obra capital del bordado sevillano que ahora afrontará una intervención integral.
El acto, celebrado en el salón de actos de la Hermandad, estuvo presidido por el hermano mayor, Fernando Fernández Cabezuelo, y el presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido Gutiérrez, quienes firmaron el convenio que hará posible esta actuación. También participaron el diseñador Sergio Cornejo y Carla Elena, gerente del taller de Sucesores de Elena Caro, que será el encargado de ejecutar los trabajos.


La intervención tendrá como principio fundamental el respeto a la obra original de Juan Manuel Rodríguez Ojeda. El objetivo será conservar el mayor número posible de elementos históricos y sustituir únicamente aquellos que, por su estado de conservación, necesiten ser renovados.







Uno de los aspectos destacados del proyecto será la recuperación del dibujo original, un trabajo realizado por Sergio Cornejo que servirá de referencia durante el proceso de restauración. También se confeccionará un nuevo soporte de terciopelo cuya tonalidad será estudiada a partir de los fragmentos originales que presentan mejores condiciones, buscando mantener la apariencia histórica del conjunto.





Los trabajos, que serán realizados por Sucesores de Elena Caro, tendrán una duración estimada de dos años. Una labor paciente y minuciosa sobre una pieza que no es solamente patrimonio, sino también memoria viva de la Esperanza Macarena.
Una obra que cambió el bordado sevillano
Diseñado y ejecutado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda entre 1899 y 1900, el manto fue estrenado el Viernes Santo de 1900. Desde entonces, su singular concepción se convirtió en uno de los grandes referentes de la evolución estética de la Semana Santa de Sevilla.
Su popular denominación de «manto Camaronero» procede de la característica malla de hilo de oro que sirve de soporte a los bordados y cuyo entramado recuerda a las redes utilizadas tradicionalmente para la pesca del camarón.
Rodríguez Ojeda rompió con los modelos de bordado predominantes en su época y creó una obra más abierta y luminosa, en la que la malla permite que el verde macareno del fondo participe de la composición. Sobre ella se despliega un rico repertorio ornamental de inspiración vegetal, con tallos de acanto, jarras, cartelas, flores y estrellas, acompañado por sedas de colores que aportan una dimensión cromática singular.
Aquella creación supuso un punto de inflexión en el bordado procesional y contribuyó decisivamente a la configuración del llamado estilo macareno, ejerciendo posteriormente una notable influencia en numerosos mantos y piezas de bordado de Andalucía y del resto de España.
Ahora, más de 125 años después de su creación, el manto vuelve a quedar en manos de los artesanos. La restauración buscará devolverle estabilidad, recuperar sus valores artísticos y funcionales y, sobre todo, conservar intacta la memoria de una obra que forma parte inseparable de la historia de la Esperanza.
Porque restaurar el manto de la Macarena no será solamente conservar una obra de arte. Será cuidar un pedazo de la historia de Sevilla para que las generaciones que aún están por llegar puedan seguir contemplando, bajo el oro de su malla, la Esperanza de la Macarena.

Fotos: Fco Javier Montiel