La Cruz volvió a ocupar el centro de Sevilla en su festividad
Arte Sacro. La Cruz volvió a ocupar este lunes, 14 de septiembre, un lugar central en la vida religiosa y cofrade de Sevilla. La ciudad celebró la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz con numerosas funciones religiosas, veneraciones y cultos en distintos templos, además de una de las citas tradicionales de esta jornada, la procesión eucarística de la Hermandad Sacramental de San Bernardo.
La fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz recuerda a los cristianos que la Cruz no es únicamente el instrumento de la Pasión de Cristo. Es también signo de Redención, de esperanza y de victoria. En ella, el dolor de Cristo se transforma en salvación y la muerte da paso a la vida.
Por eso, cada 14 de septiembre, la Cruz vuelve a hacerse especialmente presente en las iglesias y casas de hermandad de Sevilla. Una jornada que une la liturgia de la Iglesia con la profunda tradición de las corporaciones sevillanas.
La Cruz, protagonista de los cultos
La Hermandad de la Exaltación celebró su solemne función a la Santa Cruz, mientras que el Baratillo hizo lo propio en su capilla. También la Hermandad de la Estrella celebró función solemne después del rezo del Santo Rosario. A estas celebraciones se sumaron otros cultos en distintos templos y grupos de fieles de la ciudad.
En la iglesia del Señor San José se celebraron igualmente Eucaristías con motivo de la solemnidad y se pudo venerar el Santo Lignum Crucis, llevando hasta los fieles una de las expresiones más directas de la devoción a la Santa Cruz.
Una fiesta que mira al misterio de la Redención
La Exaltación de la Santa Cruz tiene una profunda dimensión litúrgica. La Iglesia contempla en esta jornada la Cruz de Cristo como signo de salvación y como expresión de la victoria del Señor sobre el pecado y la muerte.
En Sevilla, ese misterio adquiere además una dimensión especialmente cercana. La Cruz forma parte de la vida diaria de las hermandades. Está en sus templos, en sus insignias, en sus altares y en la memoria de tantos hermanos que han aprendido a mirar al Crucificado en los momentos de alegría, pero también en los de dificultad.
El 14 de septiembre volvió a ser así una llamada a mirar a Cristo. A detenerse ante la Cruz y comprender que, para el cristiano, no es el final del camino, sino el lugar desde el que nace la esperanza.
Con la celebración de esta fiesta, Sevilla volvió a comenzar una de las etapas más intensas del calendario cofrade de septiembre. Tras las semanas de verano, las iglesias recuperan poco a poco sus cultos, los barrios vuelven a vivir sus tradiciones y las hermandades retoman una actividad que irá creciendo durante las próximas semanas.
La Cruz volvió a estar en el centro. En los altares, en las Eucaristías, en las oraciones y, de manera muy especial, en las calles de San Bernardo.
Una vez más, Sevilla miró a la Cruz. Y volvió a encontrar en ella el signo de una esperanza que nunca muere.
Fotos: Fco Javier Montiel