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Provincia. Cañada Rosal conmemoró los setenta y cinco años de devoción y fervor a Nuestra Señora de los Dolores


Manuel Pinto Montero. El pueblo de Cañada Rosal ha vivido unas semanas de cultos a Nuestra Señora de los Dolores y han esperado impaciente la llegada del sábado 3 octubre, cuando conmemorarían los setenta y cinco años de la llegada de la imagen de Nuestra Señora de los Dolores. 

Fue en el año 1951, cuando un grupo de mujeres de Cañada Rosal adquirieron, por catálogo y con un coste de tres mil pesetas, que se pagó de manera popular, una imagen dolorosa de candelero para vestir con la mirada baja. Ese mismo año la Santísima Virgen de los Dolores acompañó al Cristo de la Buena Muerte la tarde del Jueves Santo, y desde el año 1958 la tarde del Viernes Santo acompañaría al Santísimo Cristo de la Misericordia. En la actualidad procesiona en la tarde del Viernes Santo acompañando al Santísimo Cristo de la Misericordia y en la tarde del Sábado Santo acompañando al Cristo Yacente. 

Desde ese año mil novecientos cincuenta y uno han transcurrido setenta y cinco años de su presencia en el pueblo de Cañada Rosal que ha querido conmemorar este aniversario con una salida extraordinaria de la Santísima Virgen en la noche del 3 de octubre. La procesión se inició una vez finalizada la solemne  Eucaristía que se celebró en el Templo Parroquial de Santa Ana.

La Virgen de los Dolores procesionó en su paso de palio que estrenó en el año 2001 realizado por Orfebrería Sevillana  y en el año 2002 estrenó los doce  varales de plata y un palio de terciopelo burdeos con bordados de José Luis Asensio Muñoz, qué poco a poco la hermandad ha ido enriqueciendo con los años hasta que en el año 2016 se estrenó el techo de palio con las imágenes de San Joaquín y Santa Ana, Patronos de la localidad, realizada por Jesús Rosado. 

Para esta salida extraordinaria se ha estrenado una nueva saya y un manto bordado, obra de los talleres de Bordados Perales. Sobre sus sienes la Santísima Virgen llevaba la corona dorada, donada por Adelaida Álvarez González y realizada en el taller Angulo de Lucena. En su mano derecha portó pañuelo y en su mano izquierda un ramillete de flores. El paso de palio estaba exornado con flores blancas, tanto en las jarras como sobre la parihuela y en las esquinas.

Numerosos devotos acompañaron a la Virgen de los Dolores que atravesaba la Plaza de Santa Ana buscando la calle San Joaquín, donde su grupo joven había preparado una hermosa alfombra de sales de colores. Los sones de la Banda Municipal de La Puebla del Río sonaban con marchas populares cuando buscaba la calle Arrecife donde el viento hacía casi imposible mantener encendida la candelería. En esta calle, en la casa de su antigua camarera se rezaba la popular plegaria “como una reina”, qué llenó de emoción a los numerosos vecinos que la arropaban en ese momento.

En ese punto comenzó a caer una leve llovizna que intensificó minutos después cuando la Virgen ya procesionaba por la calle Emigrantes. Ese intenso aguacero hizo que la Santísima Virgen de los Dolores tuviese que buscar refugio en su Parroquia de Santa Ana, donde llegaba de manera apresurada  apenas una poco más de una hora después de abandonarla. El sueño de muchos devotos se truncó, pero pudieron contemplar, aunque por poco tiempo, a la Virgen de los Dolores, recorriendo las calles de su pueblo. Ese pueblo que la acogió hacia ahora setenta y cinco años y que sigue trabajando para que, dentro de poco, se produzca el nombramiento como Hermandad de Penitencia, ya que desde el 31 de enero del 2024 es Agrupación Parroquial del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de los Dolores.

La bella dolorosa de Cañada Rosal es de autor desconocido, aunque, posiblemente, de origen valenciano. La Dolorosa carrosaleña no pudo completar, como esperaba, su glorioso paseo por la calle de su pueblo, pero sí sintió el cariño, la devoción y la fe que el pueblo de Cañada Rosal le tiene, y que cada primavera  se lo muestra al pasear por sus calles como lo hace desde hace setenta y cinco años.

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Fotos: Manuel Pinto Montero.