Provincia. Utrera coronó a Nuestra Señora de las Angustias, Madre de Jesús Nazareno
Manuel Pinto Montero. Utrera volvió a escribir, con letras de oro, un nuevo capítulo en su historia mariana la tarde del pasado 3 de octubre, cuando coronó a la Santísima Virgen de las Angustias, titular mariana de la antigua Hermandad de los nazarenos de Utrera. Los hermanos de Jesús Nazareno han vivido los últimos meses un intenso calendario de actos y cultos en torno a su titular mariana, hasta que llegó la esperada tarde del primer sábado de octubre, cuando cumplieron el sueño de ver coronada a la Madre de Jesús Nazareno.
Los nervios cada vez se hacían más presentes con las primeras horas de la tarde del pasado sábado, cuando la calle San Juan Bosco poco a poco se llenaba de fieles y devoto qué esperaban contemplar a la Virgen de las Angustias abandonando la Capilla de san Bartolomé sin corona en sus sienes para recibirla en la Plaza del Altozano. A las cuatro y media de la tarde se abrían las puertas de San Bartolomé y un largo cortejo hermanos con cirio y mujeres de mantilla atravesaban la calle San Juan Bosco volviendo siempre su mirada atrás para reencontrarse con su Virgen de las Angustias. Con paso lento los costaleros cruzaban el dintel de la Capilla de San Bartolomé dejando en su interior a la venerada imagen de Nuestro Padre Jesús nazareno que aguardaría por unas horas la llegada de su Madre, con el amor de todos sus hijos ciñéndole la frente.
Con los sones de la Banda Álvarez Quintero de Utrera, la Virgen de las Angustias, paseaba ya por la calle de su pueblo, en una tarde otoñal aunque con un intenso calor. Aunque el cielo, en ocasiones parecía teñirse, con algún nubarrón, nada hacía temer a los hermanos que habían tenido algunos nervios los días previos por una posible amenaza de lluvia. Poco a poco atravesaba la calle de su Templo para buscar la calle Ramón y Cajal y adentrarse en el centro de la localidad por la calle Clemente de la Cuadra hasta la Plaza del Altozano, que alcanzaba cerca de las seis de la tarde.
Muchos fieles la arroparon en este traslado qué nos hacía imaginar cómo sería el regreso a casa ya coronada. La Santísima Virgen de las Angustias ocupaba el altar levantado en la Plaza del Altozano para esa magna ocasión. La Hermandad quiso regalar a la ciudad una estampa parecida a la vivida el 1 de mayo de 1964 cuando la Patrona de Utrera, la Virgen de Consolación, era coronada en ese mismo lugar.
A las siete de la tarde se iniciaba el Pontifical de Coronación Canónica presidido por monseñor don José Ángel Saiz Meneses, Arzobispo de Sevilla y concelebrada por numerosos sacerdotes. El fondo del altar quiso recrear el dosel que la Hermandad Sacramental de Santa María utilizaba para sus cultos principales. Bajo este dosel se encontraba el bellísimo palio de la Virgen de las Angustias, que esperaba, ya sin la tiara de flores que la Hermandad de la Virgen de la Granada de La Puebla del Río le había regalado para ceñir sus sienes en ese tiempo de espera.
Tras la Homilía llegaba al momento más esperado por todos los hermanos de Jesús Nazareno. A las 19:42 horas las manos del arzobispo de Sevilla colocaba en las sienes de la Santísima Virgen de las Angustias la corona que sus hermanos han enriquecido. Se trata de la corona realizada en el año 2006, por Joaquín Ossorio, y ha contado con el trabajo realizado por el joyero Murad Urganaev, bajo el diseño de la firma de Exvotos. A la pieza se han incorporado una serie de piedras preciosas.
Nuestra Señora de las Angustia Coronada es una bellísima dolorosa de autor desconocido, aunque hay algunos estudiosos que le atribuyen al círculo de Pedro Duque Cornejo, por similitudes con otras obras documentadas o atribuidas a este mismo autor. A esta dolorosa de la mañana del Viernes Santo se le reconoce como la dolorosa bajo palio más antigua de Utrera. En el siglo XVIII ya aparece con esta advocación de las Angustias, previamente conocidas como Nuestra Señora de la Soledad o Encarnación.
La abarrotada Plaza del Altozano contempló emocionada la coronación de la Santísima Virgen de las Angustias, que ya, con la luna como testigo, iniciaba la gloriosa triunfal procesión de regreso a su capilla que la llevaría por numerosos rincones de las calles de Utrera durante una noche de ensueño para los hermanos de Jesús Nazareno. Pasada las diez de la noche se iniciaba la gloriosa procesión dejando atrás su altar de la Plaza del Altozano para adentrarse por la calle Enrique de la Cuadra buscando el Ayuntamiento de la localidad, donde la Santísima Virgen de las Angustias quiso agradecer al pueblo de Utrera que haya ejercido como padrinos en su Coronación Canónica.
La Virgen de las Angustias procesionó en su paso de palio de malla bordado en oro que en la mañana del Viernes Santo deja entrar el sol para que ilumine su rostro, pero que se hacía especialmente bello durante esta noche de otoño. Este palio fue bordado en 1923 por el taller de Gimeno. Para esta ocasión la Virgen de las Angustias lucía saya bordada sobre terciopelo color borgoña por el Taller de Inmaculada García Rayo bajo el diseño de Exvotos y cinturilla diseñada por Paleteiro. Portaba su manto de terciopelo negro bordado, obra del taller de Gimeno de 1912, y estrenaba también un encaje donado por la familia Mena Gálvez. La Santísima Virgen portó todos los obsequios que las distintas hermanas de Utrera y de otras localidades han ofrecido a la Santísima Virgen en este día tan especial.
Durante la gloriosa procesión, la Santísima Virgen de las Angustias Coronada visitaba la Parroquia de Santiago el mayor al filo de la doce de la noche. En este punto muchas Hermandades que la acompañaron se despidieron de ella bajo una lluvia de pétalos que caían desde la Casa Hermandad del Redentor Cautivo. Los sones la Banda de Música de la Virgen de las Angustias de Sanlúcar la mayor la acompañaba por las calles cercanas al templo de Santiago, buscando, por la calle San Fernando, la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, donde las Hermanas de la Cruz la esperaban. La madrugada se había hecho presente cuando se acercaba a la Parroquia de Santa María de la Mesa. Muchos hermanos, devotos y cofrades que llegaban hasta el pueblo Utrera le acompañaron durante las horas que duró la gloriosa procesión, donde nos faltaron los fuegos artificiales, los cantos y alabanzas a la Santísima Virgen de las Angustias que poco a poco regresaba a la Plaza del Altozano, donde horas antes había sido coronada, para buscar su capilla por la calle Virgen de Consolación, y San Juan Bosco.
Pasada las cuatro de la madrugada llegaba de nuevo a su Capilla de San Bartolomé, donde Jesús Nazareno la esperaba y contemplaba cómo su pueblo la había coronado como reina y madre de los nazarenos de Utrera. Muy cerca de su capilla, María Auxiliadora sentía el amor y el fervor de un pueblo que la vio también coronada en el año 81, compartiendo junto a la Virgen de Consolación y a la Virgen de las Angustias este regalo qué se le hace a la Madre de Dios.
Finalizaba un intenso día que los hermanos de Jesús Nazareno no olvidarán. y guardarán en su memoria como Utrera acompañó y se rindió a las plantas de la Virgen de las Angustias, que se ha convertido en la tercera devoción mariana en ser coronada en la localidad, siendo la primera dolorosa qué recibe esta distinción de fe y devoción mariana.
TRASLADO A LA PLAZA DEL ALTOZANO
PROCESIÓN TRIUNFAL DE
NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS CORONADA
Fotos: Manuel Pinto Montero.