La crónica política. Diario de Sevilla. Carlos Navarro Antolín
UN NUEVO TABLERO DE JUEGO EN EL PP
Uno de los conductores que trabajan para el PP tenía razón cuando se apostó hace más de seis meses con un compañero en el oficio que el candidato a la Alcadía sería Juan Ignacio Zoido. Con una información privilegiada o reservada –llámesele como se prefiera– este chófer sabía lo que decía. El tiempo le ha dictado sentencia favorable. Un nuevo tablero de juego en el PP de Sevilla se estaba confeccionando por aquel entonces. Un tablero que estos días toma forma y que será el punto de partida para los próximos años. Casi cuatro meses después de la nominación del juez Zoido como candidato, las cosas cambian sustancialmente a todos los niveles.
Ironías del destino, Jaime Raynaud ha pasado a trabajar directamente para Zoido como vicesecretario general de Estudios y Programas, que también lo es además de serlo de Ordenación del Territorio. El grupo municipal ha perdido protagonismo en favor del candidato, tal como manda la lógica electoral. Ha pasado a realizar con cierta periodicidad la tarea más árida, la de sacar trapos sucios que se lanzan como balones al área para que Zoido responda en forma de declaraciones constructivas. Zoido no araña de momento. Para eso tiene a algunos ediles del grupo (véase la reciente alusión a los galácticos de la portavoz Alicia Martínez al abundar sobre los altos cargos municipales y sus sueldos, a la que siguieron con el mismo tema Beltrán Pérez, Vicente Flores y Gregorio Serrano ). El candidato popular confía en la estrategia de no meter la pierna y basar su discurso cotidiando en la formulación de propuestas llamativas (ceder la presidencia de la Fundación Jiménez Becerril a un miembro de la familia o la construcción de un palacio de congresos junto al río). Cuando se le compara con el candidato andalucista José Núñez, que nunca respondió a la campaña del Urbanismo bajo sospecha que tanto perjudicó sus intereses electorales, en el PP recuerdan que el magistrado no tiene ni un pasado político vulnerable, ni aristas personales. “Me basta para ganar votos con que los ciudadanos vean la foto de Alfredo”.
Zoido confía tan pronto en esa estrategia de fair play como en el caudal de votos de las hermandades. Sus primeros pasos como candidato evocan los primeros años en Sevilla del actual arzobispo, con una agenda repleta de visitas a las cofradías. Zoido ya ha estado en sólo tres meses como candidato en hermandades como la Macarena, la Esperanza de Triana , San Roque, las Cigarreras, el Cachorro, etcétera. La suya a veces parece la agenda de un pregonero de la Semana Santa. Alguien debería explicarle que la visita a una hermandad –donde las arenas sí que resultan movedizas desde el punto de vista electoral– no garantiza más que el contacto amable con algunos de sus mandatarios, en ningún caso con los cientos o miles de ciudadanos que conforman la nómina de cada una de ellas. Y al igual que puede ganar simpatías entre el electorado cofradiero, también hay quien puede ver con recelos una apuesta tan intensa por estar presente en estas corporaciones.
Entre fotos a los pies de cristos y vírgenes y visitas a asociaciones de vecinos, el candidato Zoido se encarga de dejar claro que tiene manos libres para elaborar las listas. Por ejemplo: hace la promesa (rubricada con un apretón de manos) de que no aceptará llevar a ningún miembro del sindicato UGT. O, lo que es lo mismo, que no aceptará la influencia de Isidoro Beneroso – el cabeza visible de la plataforma Andaluces por el Cambio– de meter en la lista municipal al presidente del comité de empresa de cierta consejería de la Junta de Andalucía. Tal vez Zoido responda de forma tan contundente porque sepa ya que al líder Arenas le empieza a molestar dicha plataforma. Lo que en un tiempo vino bien, hoy puede que resulte bastante incómodo. La política en estado puro. Sea como fuere, destacados miembros de esta plataforma han avalado el cambio de Raynaud en encuentros privados (“En política no se puede poner uno tan nervioso como él se puso, que hasta agachaba la mirada para no cruzarla con Isidoro cuando se rumoreó que el ex presidente del Monte era uno de los alcaldables”) como han admitido que el recambio perfecto no era precisamente el de Zoido. De hecho, al propio Arenas se le atribuye una pregunta en un círculo muy privado:_“¿Y qué hacemos si perdemos en Sevilla?” La respuesta fue no menos reveladora y venía de un viejo conocido: “Pues tú sabrás, Javier”.
Mientras, hay quien echa en falta mayor respaldo público del actual presidente provincial del partido, Ricardo Tarno , al candidato Zoido. “Se les ve juntos en muy pocos actos”. Tarno parece más interesado en reafirmar su papel de interlocutor válido del partido ante el grupo de concejales, a los que reitera un mensaje de tranquilidad, incluido a los que menos papeletas tendrían para continuar de acuerdo con sus antiguas devociones. No faltan quienes ponen en duda este papel de interlocutor, habida cuenta de que la nominación del candidato se practicó de forma absolutamente digital. Tarno sería al candidato Zoido lo mismo que Simancas en Madrid respecto a Miguel Sebastián. Mero espectador de un proceso. Ni él mismo lo niega.
Por el momento, en los cambios de roles y en los lógicos juegos de fuerza y posicionamientos en tiempos de cambios, el único que tuvo una visión nítida de la jugada clave fue aquel chófer, el de la apuesta de hace seis meses. Sabía demasiado.