Que poquito queda. Vía Crucis de la miel. Alberto De Faria Serrano
Viene la botella de leche por la cuesta del pasillo
con el palo de canela a cuestas
y la chavalería en el salón expectante se apresta.
Bajo los cinco puñaítos de azúcar de la alacena
áspero atuendo de ruan enlimonao.
Como pesa la canela
que ya tienes las rebanás en tó lo alto
de dos días de vigilia a ritmo de una marcha de Peralto.
La estación prosigue
y el gozo del huevo batido rebozando.
De chicotá en chicotá de aceite de oliva,
no muy larga, que se dore la tostá y no la paladees abrasando.
Entras en la fuente prometida y a sentidas saetas de miel
o petalás de almíbar avinatado la vas endulzando.
Llega la hora postrera de la entrada;
La rebanada se gira al cancel de tu paladar
en medio de un silencio sepulcral.
Solera de madrugada,
Exquisito manjar al desayunar.
¡Cuántos vía crucis te estaremos
dedicando hasta para merendar!
Que poquitos quedan
A mi tia Carmely