Sevilla, conquistará las marismas… Isabel Serrato Martín.
Resuenan ya en mi ciudad cohetes, preludio a una conquista. Las carretas parten ya desde Hispalis, van andando, pisando asfalto sevillano y soñando con las arenas. Añoran ya Sevilla pero echan de menos el camino. Todo un año de espera para que cinco “simpecaos” vayan cubierto por la plata de la fe de una carreta que a lo lejos es un marco inconfundible de este mes de María. Ya se marchan los romeros de Sevilla a buscarte, Señora. Los que en casa quedamos para hacer el más largo y difícil de los caminos, los que no podremos calzarnos botos de amor hasta que las obligaciones laborales y estudiantiles no nos abandonen, los que año tras año tenemos que hacer promesas de caminos quietos, nosotros Señora, nos cambiaríamos ahora mismo de aulas a caballos, de oficinas a carriolas, para llegar a ti como final hermoso de un destino rociero. Pero…hasta el sábado, Señora, no seremos un mismo abrazo. Mientras, madre mía, mis sevillanos hermanos te irán conquistando.
Te mando un beso con Sevilla Sur que casi puedo escuchar los cánticos romeros desde la sala de estudio de la facultad que me retiene.
Te mando, Señora, un abrazo con el Cerro del Águila, siempre caminos largos. Peregrinos, vecinos siempre de mi familia, llevadle a María las lágrimas de un Martes Santo pasado, para que ella las seque y sea nuestro consuelo.
Te mando, Reina de las Marismas, mi amor con Triana; cual pareja de romeros que pronto partirán con un “simpecao” milagroso que también sigue uniendo Sevilla con Triana.
Te mando, María, mis palabras de fe y devoción con la hermandad con la que un día empecé y terminé el camino. Entre tus peregrinos camina él, joven amigo, compañero de viajes y, seguro, de destino. Rociero de Sevilla que me enseñó a quererte cada día más. Madre, cuídalo tanto como él vela por ti en sus ratos de Hermandad.
Te mando, dulce Pastora, todo lo que soy con el barrio que más sabe en Sevilla de amor. Ya parten los romeros Macarenos que te llevan, de Sevilla a Huelva, la Esperanza más sincera entre plegarías rocieras.
Así, madre mía, te conquista Sevilla. Esta ciudad diferente que en Semana Santa te pasea bajo palio, en feria te sigue cantando y que llega final de mayo y sale definitivamente a conquistarte.
Sueño ya con el sábado, cuando en mi particular camino llegue hasta ti, te mire, te vea tan sublime como siempre y te ruegue, pidiéndote la salud que ahora tanta falta me hace, te rogaré también para que un día sea digna de cumplir promesas agarrada a la fe de una carreta de plata, que me lleve de Sevilla hasta tu asa. Te rogare por mi familia para que sean felices, por mis amigos, para que le sonrían siempre a la vida, te rogare por aquel que no cree en ti ni en tu hijo, para que aunque quieran, nunca se sientan desamparados. Porque si en Sevilla todo es distinto, cuando vamos a conquistar las marismas, todo es mágico. Sólo sueño, Señora, con hacer un camino de plegarias para sólo alcanzar un nombre y llevarte el amor de Sevilla.
Mi ciudad, Sevilla, parte a tu conquista, surcando caminos, buscando la marisma de la fe y la ilusión; llegaremos, te sonreiremos para una vez más decirte, aquí me tienes, ROCÍO.
A Miguel Ángel Sánchez, por llevarme a Ella.
Foto: José Luis Martínez