Homenaje al padre Ángel en sus bodas de oro sacerdotales
Mañana domingo se celebran las bodas de oro sacerdotales de este hombre humilde y ejemplar
Arte Sacro. Se le conoce como “el enamorado del amor”. Hombre y sencillo y humilde, el padre Ángel Fernández González, sacerdote filipense, cumple mañana domingo cincuenta años de ministerio sacerdotal. Para conmemorar estas bodas de oro como merece el protagonista, un nutrido grupo de amigos, compañeros y personas cercanas ha organizado para mañana una jornada festiva de la que no han hecho partícipe al padre Ángel, como gusta que le llamen.
Homenaje sorpresa en el Centro de Oncología
A las once de la mañana celebrará la eucaristía en el patio principal del Centro Oncológico Duque del Infantado -más conocido como el Pabellón Vasco-, como viene haciendo todos los domingos desde que en 1969 se incorporara al Centro en calidad de capellán. En esta ocasión, concelebrarán numerosos sacerdotes y estará acompañado por una nutrida representación de amigos y personas que de una forma u otra han sentido la cercanía y el consejo certero de este sacerdote singular y querido donde los haya. Tras la misa, está previsto un almuerzo de homenaje en el hotel Meliá Sevilla (Av. de la Borbolla). Todo ello se ha preparado sin que el padre Ángel sospeche lo más mínimo. Quienes están al frente de la organización aseguran que si llega a sospechar lo más mínimo se justificaría con alguna excusa peregrina para no acudir a esta cita. Lo suyo no son los homenajes.
Ángel Fernández nació en la localidad burgalesa de Leila hace 73 años. Llegó a Sevilla en 1952 y fue ordenado presbítero cinco años después. Dedicado fundamentalmente a los más necesitados, ha estado trabajando en la barriada de Torreblanca durante diez años. Hoy sigue colaborando con grupos de alcohólicos anónimos, personas recogidas de la calle en el centro Cristo Vive y con grupos de rehabilitación de drogodependientes. Desde hace varias décadas colabora como sacerdote con el Movimiento de Cursillos de Cristiandad.