Costaleras de Santa Teresa. Sonia Alias Marín
Hace 5 años tuve la suerte de conocer a Ana, una gran persona amiga y costalera. Ella me comento que salía desde hacía varios años de costalera. Yo no podía creerlo. Hasta entonces el mundo del costal, aunque me llamaba la atencion, siempre me había parecido un mundo de hombres, claro está que yo había nacido en Sevilla y todavia los cofrades de nuestra ciudad no terminaban de ver bien a la mujer nazarena, así que como para imaginar una mujer sudada y con la cintura ceñida bajo un paso, era algo impensable.
Ana era costalera. Sí, costalera de Córdoba. Increible aquí al "laito" mía en la ciudad vecina había mujeres que tenían la oportunidad, la gran oportunidad, de sentir a la Madre de Dios sobre su cuello.
Aquel año, Ana se quedo embarazada, volvió a su Córdoba natal y la verdad deje de verla, pero al año siguiente después de vivir dificiles momentos en mi vida personal, que no vienen al caso, me volqué más en la iglesia, busqué refugio en los brazos de Dios y el día de la Epifania del Señor, 6 de enero, tras abrir los regalos de Reyes, me di cuenta que no me habían regalado nada que me ilusionara, que me inspirara, que me hiciera sentirme util y realizada conmigo misma.
En ese momento me acorde de mi amiga Ana y la llame para ver que podía hacer para intentar ensayar en su cuadrilla. En siete días era la igualá y me fui a Córdoba. Cogí el AVE con la ilusión de poder sentir por un instante si podía o no ser costalera. Llegue a la iglesia con mucho miedo, intimidada por la situación de no conocer a nadie (soy tímida aunque nadie lo crea) hable con Javi, el capataz, le expliqué que yo nunca me habia metido abajo, que solo iba a probar porque, la verdad, no creía que tuviera fuerzas para soportar aquello. El me dijo que probara más de una vez y que las fuerzas ya vendrian. Yo que no era capaz de levantar ni una bombona de butano encontre mis fuerzas en Córdoba, bajo la mirada de la Virgen de la Encarnación, esa siempre sera mi Virgen, mi Madre, la que me dio fuerzas para superarme a mi misma y aquellas mujeres siempre seran mi cuadrilla. Allí hay un solo corazón debajo aunque late tan fuerte como el de 30 mujeres a la vez. Allí di mis primeros pasos racheando. En los ensayos aprendí a rezar con la musica de las zapatillas. Las cordobesas se ganaron un rinconcito de mi corazón, y el Domingo de Ramos, el mas bonito de mi vida, me fui de Sevilla llorando. Era como abandonar a un hijo pero cuando el AVE me llevo hasta Córdoba y puse el pie en esa bendita tierra, no me hizo falta mas que mirar a mi Madre de la Encarnación a los ojos para darme cuenta que lo mejor que me podía pasar en la vida era estar allí junto a mi Madre, y poder llevarla en mi cuello por toda Córdoba, mientras mis ojos le lloraban, mis zapatillas le rezaban y mi corazón le gritaba en silencio "te quiero".
Aquel día me di cuenta que si en Córdoba había una Virgen muy bonita con un palio maravilloso que se paseaba sobre 30 mujeres cada Domingo de Ramos, en Sevilla podiamos soñar con que un grupito de mujeres pasearan una imagen sagrada en las glorias benditas.
Al tiempo conocí a María Dolores, una niña sevillana que debido a la tradicion de Sevilla habia ido a Linares a vivir lo mismo que yo había experimentado en córdoba. Nos unimos en una causa, en un sueño, una ilusión, poder sentir al hijo o la madre de Dios en nuestros cuellos y en nuestros pies poder llevar nuestra tierra, las que nos vio nacer, la que nos amamanto con leche cofrade, Sevilla.
Al poco, nuestro sueño junto con el de Isabel, que aún no había tocado palo, se hizo realidad y el 28 de enero de 2007 pudimos pasear al hijo de Dios niño, bajo la advocación del Niño Jesús de Praga, por las calles de Sevilla.
Que tarde, aun la recuerdo y se me pone la piel de gallina. El prior, Juan Dobado, el hermano mayor, Miguel Ángel, su junta de gobierno y el capataz, Pepe, consiguieron que después de años de incredulidad volviera a creer en los Reyes Magos de oriente, pues lo único que pedí aquel 6 de enero fue un trozo de madera, si madera de una trabajadera, trabajadera sevillana, y allí la tenía toda para mi y para mis amigas.
Pero el regalo fue todavía más grande porque la trabajadera, como por obra de los Reyes Magos, porque no podían ser otros, empezo a crecer y a crecer, y se hizo tan grande que se pudieron hacer cuatro trabajaderas con una parihuela. Se pusieron respiraderos, candelabros y lo más importante, un ángel de la guarda para todas nosotras y una Santa, que fue mujer y sus sueños la hicieron Santa, Santa Teresa, nuestra Santa Teresa. Ella nos dio la oportunidad de pasearla sobre nuestros cuellos por las calles de nuestra tierra, para que su pueblo pudiera rezarle. De ese modo se hizo historia en Sevilla. Por fin 16 mujeres juntas bajo cuatro trabajaderas paseaban por Sevilla.
Me podia llevar horas escribiendo, a pesar de mi lentitud, pero dejo los demás momentos vividos y demas sueños para otros instantes. Solo espero que lo que he contado os haga reflexionar sobre la importancia de ser costalera. No se es costalera en los bares, ni entre los grupos de amigos, ni en un foro cofrade, se es costalera en las reuniones, en los ensayos, en las convivencias con la cuadrilla, bajo nuestra Santa y el día de salida.
Si realmente quereis ser costaleras,animaros. Espero veros a todas hoy jueves 19 a las 21.30 en el Santo Ángel y el dia 20, 27 y 28, todos los días a la misma hora.
Somos pocas y tenemos que ayudarnos, si no los Reyes Magos de oriente dejaran de traernos regalos y nuestro sueño de ser costaleras desaparecera pasando a ser solo un fugaz recuerdo de unas niñas que intentaron sentir lo que muy pocos tienen la oportunidad de sentir, el peso de lo divino que te ayuda a redimir los pecados y te acerca a los brazos de Dios.
Gracias a todas por haber perdido diez minutos de vuestro tiempo en leer esto. Solo pido por que nuestro sueño siga adelante con el esfuerzo y el apoyo de todas, porque 13 niñas no tenemos fuerzas para cambiar nada, y la igualdad en la fe esta ahora mismo en las manos de todas nosotras.
Se despide con un fuerte abrazo Sonia Alias, una soñadora que un día pidió a los Reyes ser costalera, y hoy pide a sus amigas que sean costaleras para que todas juntas podamos hacer una gran cuadrilla.
Siempre de frente, hermanas costaleras.
Sonia Alias Marín
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Fotos: Francisco Santiago y Juan Alberto García Acevedo.