Arte Sacro
  • Noticias de Sevilla en Tiempo Estival
  • viernes, 21 de agosto de 2026
  • Faltan 212 días para el Domingo de Ramos

El descanso de la azucena. José Rodríguez Cano.


 José Rodríguez Cano. Detrás de ese lugar donde depositamos nuestros ruegos, se ve reflejado el sueño de los que seguimos aferrados a la flor, de un jardín rendido hacía el éxtasis, producido por una presencia íntegra de sencillez y candor inigualable, del cual todo mortal queda seducido para cortejar su encanto.

Dicen que la azucena descansa en su nombre, como descansa la pena de un camino difícil de recorrer que es nuestra vida, como también descansa la arena arrastrada por el vaivén de las olas y la dulce colmena colmada de miel. Descansa la faena destrozando su cadena, otorgando una paz llena de buena voluntad plena.

En tu nombre descansa la procedencia nazarena que repite como una cantilena, tu linda apostura morena.

Todas las noches te quedas bajo el silencio de un lugar lleno de la esperanza que trasmiten tus ojos, la fe que depositan en los tuyos y la caridad de tu comprensión.

Te quedas en un camarín que rezuma por sus paredes ese olor de azucena, esa pureza del cielo y ese amor de Dios que impregna el alma.

Esperanza Macarena, en tu nombre descansa esa azucena que convierte en flor tu hechura, en olor tu figura y en belleza tu hermosura.

Por eso todas las noches, tras correr el velo del templo, protegiendo tu efigie de madre, te quedas escuchando los susurros que traspasan todo muro del sentir humano de unos hijos que te aman.

Y te quedas mirando al frente, con los ojos muy abiertos esperando ese murmullo que te llegará desde el corazón de los que sufren y de los que gozan. Para entre rezos, plegarias y gracias quedarte dormida en esa instancia donde ni el tiempo cabe, soñando con la esperanza del Padre, una Esperanza muy Macarena.

Solo se escucha la voz de un ángel que en voz bajita musita: -Silencio, que descansa la azucena-.

Foto: Ana Fernández Prados.