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Estreno de los nuevos faldones de las andas del paso de la Virgen del Rosario de la Hermandad de los Humeros


 Arte SacroSiempre, en la celebración de los cultos de octubre y la procesión de la Santísima Virgen, aprovecha la Hermandad para presentar a los hermanos los logros y estrenos, que fruto del esfuerzo de todo el año, se han adquirido.

Los trabajos de confección de las piezas, así como su diseño, son obra del hermano de la Corporación David Callejas, joven artista portuense, siendo esta su primera obra en Sevilla. Para este año se estrenarán los faldones del paso quedando pendiente el juego de dalmáticas para el próximo 2010.

Los paños están confeccionados sobre damasco de palma color crudo, utilizando la palmeta pequeña propia de los modelos de la antigüedad. La mayor parte de la decoración se concentra en torno a una cenefa de terciopelo negro que recorre los faldones en el tercio inferior. El juego de tonalidades recuerda el hábito dominico, orden que fue la creadora y difusora de la devoción al Rosario.

El estilo del ornamento responde a la decoración mediante motivos vegetales (hojarascas, flores, guirnaldas…) todos ellos característicos del último Barroco que ya comienza acuciar el Neoclasicismo que opta por un menor recargamiento en la ornamentación. Todas las piezas están realizadas en la técnica del bordado de aplicación con enriquecimiento de hojilla de oro, bordado en sedas de colores, escamado de lentejuelas, canutillo inglés, y cordoneado de las piezas.

El contenido iconográfico de estas piezas no es otro que la representación heráldica de órdenes religiosas que tengan vínculo especial con la Hermandad, ocupando el faldón delantero el escudo de la corporación.

Todos los blasones van enmarcados por una cartela formada por un conjunto de hojas de acanto que van delimitando el espacio central donde se ubican. Cada escudo coincide con la representación pictórica de los santos que aparecen en las cartelas de los respiraderos, realizadas por el hermano D. Antonio Comas Pérez en el pasado año de 2008.

En el costero izquierdo lucirá el escudo de la Orden de Predicadores, coincidiendo con dos de sus figuras más veneradas, el Padre Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden, y Santa Catalina de Siena, Doctora de la Iglesia. La presencia en las andas procesionales de estos santos y el escudo de la Orden responde a que ellos fueron los creadores y difusores de la devoción del Santo Rosario.

 

El escudo que aparece en los faldones data de mediados del siglo XVIII, siendo la representación barroca del mismo, fruto de la fusión de dos escudos diferentes el liliado y el mantelado. Entre los elementos que aparecen podemos observar tres símbolos característicos del padre fundador. Dos de ellos, la estrella y el cachorro de perro con la tea encendida sobre el globo terráqueo responden a dos visiones que tuvo Santa Juana de Aza durante la gestación de Santo Domingo. El Beato Jordán de Sajonia, uno de sus biógrafos, dejó constancia escrita (Libellus de principiis) de este acontecimiento sobrenatural. Santa Juana vio que en su vientre llevaba un perro con una antorcha encendida junto a un mundo. Preocupada, fue a orar al monasterio de Silos para descifrar el posible significado. Mientras oraba a Santo Domingo de Silos, éste se le apareció y le reveló su significado: El hijo que nacerá iluminará al mundo con la predicación del Evangelio. La madre, en agradecimiento le puso a su hijo el nombre de Domingo en honor al Santo Abad. En cuanto a la estrella, se hace mención a ella en la  primera biografía del santo, la cual afirma que en el transcurso de su bautismo apareció una estrella en su frente, signo del don para la predicación que había recibido de Dios.

Otros de los elementos que aparecen representados son las flores de lis y los lirios. Las primeras responden al escudo de armas de la familia de los Aza, la cual emplea la cruz flordelisada que después se recogerá en la heráldica de la Orden distinguiéndose por el empleo de los colores blanco y negro. Las azucenas son símbolos del celo del fundador por la pureza y la castidad. El  rosario hace referencia a la advocación mariana que acoge protectora a la Orden de los Predicadores.

Finalmente, en la filatelia aparece el emblema VERITAS respondiendo al carisma que da sentido a la Orden que no es otro que la predicación con el fin de combatir la herejías y aportar luz y conocimiento a los fieles. Este lema ya aparece en los escudos de los dominicos desde el siglo XIV. El papa Clemente IV, en una carta al Capítulo General celebrado en Tréveris el año 1288, había aplicado a la Orden el texto de Isaías 26, 2, cuya traducción en la Vulgata era: "Pueblo santo, que defiende (custodia) la verdad".

En el costero derecho, coincidiendo con las pinturas de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, reformadores de la Orden del Carmelo en el siglo XVI, aparece el escudo de los Carmelitas. Esta presencia se justifica ya que entre los años 1825 y 1835 la capilla se convirtió en el oratorio de un convento de Carmelitas Calzados procedentes del exclaustrado convento de la Cruz del Campo, el cual tenía por titular a la santa abulense.

El escudo en cuestión está compuesto de dos colores, el blanco en la parte superior haciendo referencia a María y el marrón en la inferior, propio del hábito de los carmelitas.

Asimismo, la parte inferior marrón indica el monte Carmelo donde vivió la Santísima Virgen en su vida mortal. La Cruz fue añadida por San Juan de la Cruz en la época de la reforma, representando a nuestro Señor Jesucristo. La estrella plateada que aparece en el centro de la zona marrón (Monte Carmelo) representa igualmente a la Santísima Virgen.

El fondo blanco alude a la visión que tuvo el profeta Elías a quien se le presentó la Madre de Dios sobre una nubecilla blanca. Sobre este fondo aparecen dos estrellas doradas las cuales representan a los profetas Elías y Eliseo, padres de la Orden.

En la parte superior del escudo, orlando la corona, aparecen doce estrellas que simbolizan la corona de la Santísima Virgen y los doce favores que concedió a su orden y de manera especial, los doce privilegios o gracias con el que el Señor ensalzó a María.

De la corona que se encuentra en la zona superior del escudo parte un brazo que sostiene una espada, el cual se le atribuye al santo patriarca Elías. Dicha espada termina en un punta de fuego, con ella venció a los falsos profetas de Baal, en el torrente de Gison, en defensa del único Dios verdadero. Enrolada en la espada, una filatelia completa la heráldica. En ella se recoge el texto latino ZELO ZELATUS SUM PRO DOMINO DEO EXERCI TUUM (Me abrazo, me consumo de celo por el Señor Dios de los Ejércitos)

Finalmente, en la trasera, junto con la representación del seráfico Padre San Francisco de Asís, el escudo de la  Orden Franciscana recuerda la vinculación con la Comunidad de Pobres Hermanas Clarisas Capuchinas del Monasterio de Santa Rosalía con quienes poseen Carta de Hermandad desde el año 2000.

El escudo en cuestión ha sido tomado de un grabado de principios del siglo XVIII que se conserva en el Monasterio de Santa Rosalía. Dicho escudo combina, dentro de una orla formada por tallos vegetales, muy propio del carisma franciscano, los dos escudos característicos de la Orden: el Abrazo y las llagas.

El primero de ellos es la representación de los brazos de Cristo (desnudo) a la derecha y de San Francisco (con hábito) a la izquierda, clavados en la cruz redentora. El significado del escudo es la conformidad de Francisco con Cristo: el crucificado del Alverna con el Crucificado del Gólgota. La disposición de los brazos responde a la iconografía oficial a partir del siglo XVI ya que antes se disponía al contrario. Las representaciones más antiguas que se conservan de este blasón son de principios del siglo XV.

Las cinco llagas responden a los estigmas que el Poverello recibió en el Monte Laverna en septiembre de 1224, después de que Cristo se le apareciese en forma de serafín. Ello vuelve a recalcar la especial vinculación del santo de Asís con Cristo.

Entrelazado con la hojarasca aparece el cordón franciscano, otro de los emblemas característicos de la Orden. Elegido por su fundador para ceñirse el hábito, cuenta con tres nudos los cuales representan los votos de castidad, pobreza y obediencia que asumirán los religiosos en la profesión.

Al igual que los anteriores, el escudo recoge el emblema de la orden que no es otro que  el saludo franciscano de PAX ET BONUM. Según una antigua leyenda, antes del nacimiento de San Francisco, por las tierras umbras había un peregrino que saludaba a aquellos que se encontraba a su paso deseándoles paz y bien. Al adoptarlo el poverello, se interpretó como un paralelismo entre Cristo y el Bautista, su predecesor. Una vez más se quiere con ello recalcar el papel de alter Christus de Francisco. En realidad, el santo de Asís, gran lector del Evangelio, tomó este saludo de Cristo quien saludaba a sí a quienes visitaba.

Los faldones se completan con la presencia de diversas flores dispuestas de forma diagonal ocupando el resto de los paños. Estas flores tomadas de diseños dieciochescos son representativas de elementos letánicos tales como la azucena, la rosa, el lirio… todas ellas enriquecidas con bordados en seda de colores.

Mas información: www.humeros.org