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Monseñor Asenjo aboga por la presencia de cristianos en el mundo obrero


 Arte Sacro. La celebración de la fiesta del trabajo, el próximo 1 de mayo, es el argumento elegido por el arzobispo de Sevilla, mons. Juan José Asenjo Pelegrina, en una carta que comienza expresando su "solidaridad y cercanía" a "cuantos carecen de trabajo o lo tienen en condiciones degradantes o precarias". Tras hacer una relación de todos los colectivos que conforman el denominado mundo obrero, el prelado sevillano subraya que, "dando por bueno que no es justo identificar al mundo obrero con el mundo de los pobres, es también verdad que una parte muy considerable del mundo de los pobres pertenece al mundo obrero, porque existe una relación estrecha entre las situaciones laborales a las que me acabo de referir y el mundo de la pobreza y la marginación".

"La comunidad cristiana -añade- no puede vivir de espaldas a estas situaciones". Mons. Asenjo ofrece el magisterio de la Iglesia en esta materia, concretado en la Doctrina Social de la Iglesia, "que hoy, en un contexto de liberalismo económico arrollador, es más necesaria que nunca". "En ella se pondera la necesidad de poner en primer plano la dimensión humana del trabajo y de tutelar la dignidad de la persona, pues la referencia última de la vida económica sólo puede ser el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios. El trabajo responde al plan de Dios. A través de él, desarrolla la obra de la creación y participa del poder creador de Dios. De ahí la enorme dignidad del trabajo, que debería ser siempre ocasión de crecimiento de los individuos y de la sociedad, y de desarrollo de los talentos personales, para ponerlos al servicio del bien común, en espíritu de justicia y solidaridad", destaca.

En su carta, mons. Asenjo subraya la necesidad de "militantes cristianos en el mundo obrero, que desde la comunión profunda con Jesucristo y la fidelidad a los trabajadores, proclamen «el Evangelio del trabajo», evangelicen a sus compañeros, sean levadura, luz y sal en los lugares de trabajo, realicen un discernimiento cristiano de los acontecimientos que afectan a los trabajadores, alcen la voz ante situaciones de injusticia o de explotación y, sobre todo, anuncien a Jesucristo vivo con la palabra y con el testimonio luminoso de su propia vida". En este sentido subraya la comunión con la Iglesia como una "condición inexcusable" de su misión.

Se puede consultar el texto íntegro de la carta en el siguiente ENLACE.

Foto y sitio relacionado: http://www.diocesisdesevilla.org/