Todos los caminos llevan a la Catedral. Gloria Gamito. ABC
La mañana de La Virgen reúne en Sevilla a todo tipo de público. Vienen devotos de toda la provincia y hasta de distintas partes de Andalucía, y por supuesto vuelven para continuar el rito muchos sevillanos que en agosto, el mes de vacaciones por excelencia, pasan unos días en la playa.
Los fieles cada vez acuden más preparados para soportar las largas esperas y cargan contentos con sus sillas para no tener que esperar de pie los largos parones. Y es que estar a las ocho frente a la Puerta de los Palos y en buen sitio supone llegar bastante antes de la siete de la mañana, casi a las seis, y siempre con el riesgo de la aglomeración. Por eso aunque parezca una espera interminable hay quien ya a las siete se sitúa en distintas partes del recorrido, por ejemplo en primera fila en la Plaza del Triunfo, para poder ver el cortejo en su totalidad y cuando ya mucho público se ha marchado.
Otras personas «toman» literalmente la Catedral, a horas muy tempranas para tener un buen sitio en el pontifical y sobre todo para ver salir desde dentro el paso de la Virgen. Luego, para ver el cortejo completo, se asoman a cualquier puerta del templo metropolitano y van saliendo para ver la procesión por turnos, guardando la sillas.
Es una opción que no convence mucho a María, una señora que se confiesa muy devota de la Virgen de los Reyes, y que asegura que viene todos los años. Por su edad, señala que cualquier año puede ser el último, y ese es uno de los tres deseos que ella le pide a la Virgen cuando ve asomar su paso por la Puerta de los Palos: «Siempre se le piden a la Virgen tres deseos y yo le pido salud para volver y otras cosas de mis hijos». Otra señora dice que viene de Córdoba todos los años para la procesión, por la devoción que le tiene.
Muchas personas comentaban que la Giralda ya estaba sin andamios después de haber subido al Giraldillo en julio. Hubo quién también criticó el cartel que estaba en la verja de la catedral justo debajo de la Giralda anunciando el «proyecto de reposición del Giraldillo en la torre de la Giralda»: «Ya no quedan restos de nada de lo que se ha hecho y no han podido quitar el cartel, que desidia hay en Sevilla...»
Sin embargo, hubo comentarios elogiosos para Lipasam, ya que los alrededores de la Catedral estaban recién baldeados y en la del Archivo de Indias con la Avenida habían echado hasta zotal.
También hubo críticas a que un grupo de chavales, por cierto, respetuosos porque ni se oyeron, estuvieran encaramados a la fuente de la Plaza Virgen de los Reyes: «Con lo que vale arreglar las cosas y luego no ponen vigilancia para que no las estropeen. Si hubiera un guardia no se hubieran subido...»
Sin embargo fueron elogiosos los comentarios oídos sobre los banderines y gallardetes colocados por el Ayuntamiento en la Avenida de la Constitución y en los aledaños de la Catedral, con las banderas de España y Andalucía y el pendón de la ciudad.