Un gobierno poco representado. Redacción. Diario de Sevilla
Cada año, cuando aparece el alcalde encuadrado en el contraluz de la Puerta de los Palos, se oye el mismo runrún entre informadores, concejales de uno y otro partido e incluso entre el público. ¿Le dirán algo de las facturas falsas? ¿O de sus viajes a Japón? ¿Habrá alguien que lo abuchee? ¿O será saludado con aplausos? Las preguntas de ayer suelen ser las mismas de cada 15 de agosto, si bien actualizadas, léase caso Macarena en vez de chabolistas de Los Bermejales. Tanto que algunos medios de comunicación colocan ya a un informador marcando de cerca al primer edil para averiguar cuál es la reacción que genera su presencia entre el público.
Las respuestas son las mismas, también cada año. Sánchez Monteseirín, bastón de mando en la mano derecha y fajín de primer edil de la ciudad, procesiona a unos treinta metros del paso de la Virgen de los Reyes repartiendo saludos y sonrisas al público y comentando algo, de vez en cuando, en voz baja con la concejal de Innovación, Aurora Atoche. Nadie del público le dice nada, si acaso alguien le pide trabajo. Pero nada de reproches. Alguien comenta un clásico: "Mira, ahí va el alcalde". Otro responde que no le gusta la política, que no cree en ninguno de los que figuran en el cortejo. El interés que despierta la figura del regidor se disipa en cuanto aparece el piquete de la Policía Local de gala seguida de una compañía mixta del Ejército de Tierra.
Como es habitual en los últimos años, la representación de la oposición fue bastante más nutrida que la del gobierno municipal. Sólo cinco concejales con cartera en la Plaza Nueva acompañaron ayer al regidor socialista en el desfile procesional de la Patrona: el delegado de Fiestas Mayores, Gonzalo Crespo; el de Vía Pública, Manuel Gómez Lobo; el de Bienestar Social, Antonio Rodríguez Galindo; la de Personal, Nieves Hernández y la ya citada Aurora Atoche. El concejal de Gobernación, Francisco Fernández, asistió a título particular y departió a primera hora de la mañana con otros miembros de la Corporación. "Hoy vengo de civil", dice en el interior de la Catedral señalando las mangas cortas de su camisa antes de marcharse a desayunar.
No asistió ninguno de los ediles de IU y la oposición estuvo casi al completo, con los cuatro concejales andalucistas y todos los del PP salvo Ricardo Villena, baja por lesión, que sufrió una rotura fibrilar jugando al fútbol en La Antilla. Además de los munícipes, el cortejo contó con otras representaciones civiles, como el subdelegado del Gobierno en Sevilla, Faustino Valdés, y el jefe de Policía, Enrique Álvarez Riestra, así como mandos de los tres Ejércitos. Por el contrario, de la Diputación Provincial no asistió nadie, pese a que la Virgen de los Reyes es Patrona de la Archidiócesis. Los maceros hicieron el recorrido solos, algo que no se recuerda en los últimos años.
"El cortejo ha estado muy bien, sin los excesos que puede haber en otras procesiones. Ha habido una asistencia magnífica y hemos contado con novedades importantes como el Giraldillo y el adoquinado de la plaza Virgen de los Reyes", explicó Gonzalo Crespo.
La Virgen de los Reyes entró en la Catedral sin mayores incidencias, salvo algún que otro mareo provocado por el calor y las horas de espera. Las protestas anunciadas por los trabajadores de la empresa que gestiona el servicio de la grúa municipal, Aussa, fueron abortadas por la Policía Nacional, que evitó que los trabajadores llegaran en grupo a la Avenida, según denunció el sindicato CNT. Los manifestantes, ataviados con camisetas rojas y de uno en uno, lograron llegar a las primeras filas del público. El respeto fue absoluto. La procesión culminó un año más de forma brillante.