In Memoriam. Francisco Silva Limón
José Rodríguez Cano. Con mucho disgusto y sentimiento he recibido la noticia del fallecimiento de Francisco Silva Limón, actual Canónigo de la S.I. Catedral. Descanse en paz.
Mi plegaria por su alma, y también mi pequeño homenaje, quiero hacerlo públicamente, por ser una persona que allá donde estuvo, supo integrarse, llevando por bandera su amor por Cristo y Santa María la Virgen en su Ministerio Sacerdotal, sabiendo entender a quien le pedía su ayuda, y haciéndonos participar a todos en la Santa Madre Iglesia sin despreciar a nadie.
La buena relación que he mantenido con él comenzaba en el año 1993 cuando fue designado como Párroco de la Iglesia de la Purísima Concepción de Villaverde del Río, donde yo era catequista, cantaba en el coro y era secretario del grupo joven de la Hermandad de la Virgen de Aguas Santas, por lo que necesariamente, en un grupo parroquial o en otro, siempre coincidíamos.
Durante los años que estuvo, consiguió el afecto y respeto del villaverdero, por su carácter afable, por su buen hacer en la Comunidad Parroquial, y por su pasión por la Virgen. Tal es así, que tras su marcha, siempre que pudo, venía a visitarnos, sobretodo en las fiestas de Ntra. Sra. de Aguas Santas, a la que le tenía un gran cariño y devoción. Sin olvidarse tampoco de la Hermandad del Santísimo.
Francisco, sostuvo muchas veces con sus manos a la Virgen de Aguas Santas, en los Traslados Solemnes de los días 8 de Septiembre, y en los más íntimos que se producían durante el año dentro de la Iglesia. Algo que es difícil de hacer, no solo por su silueta, sino porque sabía axiomáticamente el peso inmaterial que realmente tiene nuestra Patrona dentro de cada corazón de sus fiel devoto.
Por su gran fe mariana, llevaba también en su corazón a la Santísima Madre de Dios, bajo advocaciones. Pero ahora, Ella es solo Una, y ha venido con su Pureza desde el Ariscal, llena de Aguas Santas del Río, para cobijarlo entre sus brazos, al igual que él hacía con su Bendita y Milagrosa Imagen en Villaverde, para llevarlo merecidamente hacia la Casa del Padre, encontrando la verdadera paz al sufrimiento de su enfermedad.
Los que le apreciábamos, y que seguiremos apreciándole, hoy le cantamos el himno que tan bien conocía, el “Madre Nuestra, ¡Oh Virgen de Aguas Santas!”, cuyas últimas frases dicen así:
Jamás nunca nos falte tu Santa Protección,
y que al fin de nuestros días,
entre tus Dulces Brazos,
llévanos para siempre
al Reino del Señor.
Requiéscat in Pace.
Foto: Salida Extraordinaria de Santa María de Aguas Santas con motivo del XV Aniversario de su Coronación Canónica, en Mayo de 2004, donde D. Francisco Silva Limón lleva vara cedida por la Hermandad , junto al Cardenal y el Hermano Mayor de la fecha.