Obras en el Centro: Reflexiones Ante El Caos. Sevipress
Les mostramos el artículo remitido por Sevipress y que apareció recientemente en la prensa sevillana.
El desarrollo de las obras de construcción y rehabilitación en las ciudades es algo consustancial a la propia naturaleza de estas. El transcurso de dichas obras, independientemente de su duración temporal, se traduce inevitablemente en un impacto ambiental y visual sobre el entorno urbano en el que se desarrolla, situación particularmente problemática si es el casco histórico o una zona de valor patrimonial. La emisiones de polvo y partículas, el ruido producido o la distorsión del paisaje urbano son sólo algunos de los elementos a considerar en la integración de la obra en la ciudad y en el caso de no tratar adecuadamente los impactos previsibles la intervención dará como resultado molestias a los vecinos, suciedad, problemas de tráfico, afeamiento estético,... Problemas de relevancia diversa pero dignos de ser tenidos en cuenta todos ellos.
El concepto de impacto ambiental suele disociarse de la idea de ciudad, parece que el medio urbano fuese ajeno a sufrir agresiones ambientales más allá de las que afectan al arbolado. Afortunadamente esta tendencia se está invirtiendo y cada vez son más los técnicos que asumen la responsabilidad de garantizar una adecuada compatibilización del hecho constructivo con su entorno, independientemente de la naturaleza de este. La adecuada programación de una obra en un entorno monumental debería tener muy en cuenta estos factores, de modo que se actúe con el máximo respeto. Con respeto hay que actuar siempre pero en según y que sitios aún más.
La inexistencia de una voluntad política clara de regular el impacto visual de las obras en los cascos históricos conlleva que el aspecto de la ciudad se vaya deteriorando progresivamente, aún más si se considera que en edificaciones antiguas no es extraño que puedan surgir problemas que prolonguen en el tiempo la obra o que lleguen incluso a paralizarla, en este sentido en Sevilla es paradigmática una obra parada desde hace años en la calle Caballerizas, sita en un barrio histórico y con gran atractivo turístico, y cuyo aspecto deja mucho que desear.
Demasiadas veces se recurre a lamentables cerramientos de malla metálica, que pretenden ocultar el interior de la obra con horrorosas rafias agujereadas para que el viento no las vuelque que dan un resultado penoso y que permiten la salida al exterior de arena y partículas. El recurso a cintas de delimitación de plástico acaba siendo un cúmulo de amarrijos y de esperpénticos restos volanderos. Se debe entender que un cerramiento adecuado debe ser completamente opaco, continuo y homogéneo, que no pueda moverse fácilmente y que, en la medida de lo posible impida los impactos antes mencionados. Asimismo, la ocupación de parte de la vía pública en el transcurrir de la obra, en muchos casos, es algo común e inevitable, lo que no es óbice para que sean debidamente tenidos en cuenta los condicionantes de accesibilidad y servidumbres que, al margen impactos del tipo de los descritos anteriormente, no deriven en mayores molestias como dificultades de tránsito, mayormente a personas con circunstancias particulares (discapacitados, personas mayores, carritos de niños pequeños,...); accesibilidad a viviendas y comercios; penetración de vehículos de emergencia,.... Es esencial el desarrollo de una ordenanza reguladora de este tipo de elementos, con particular atención al entorno más sensible de la ciudad; aún más cuando esta situación se puede ver agravada, ya que a resultas del desarrollo de la ITE el número de obras de conservación en el casco histórico se irá viendo progresivamente incrementado.
Hay que valorar estos imponderables desde la perspectiva de las dificultades que pueden presentar cascos históricos como el de Sevilla en los que la estrechez de las calles dificultan la adopción de soluciones plenamente eficaces, pero que del mismo modo las hacen aún más necesarias. Ahora bien, un paseo por el centro de Sevilla mueve tristemente a la reflexión, resulta inconcebible el trato que recibe la zona de mayor valor histórico y patrimonial de la ciudad y por extensión turístico y económico. El caos reinante, las cubas de escombros diseminadas por calles y aceras, la suciedad y el aspecto de la inmensa mayoría de la obras desarrolladas en el centro de Sevilla, sin exigencias estéticas de ningún tipo, deja bien a las claras la sensibilidad de nuestros responsables políticos.
JAVIER BLASCO LÓPEZ
Profesor Titular E.U. Arquitectura Técnica
Universidad de Sevilla