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Magno encuentro socio cultural en la Meteoruta de la Sagrada Lanzada


 Francisco Santiago. La programación de los actos culturales de las hermandades, en un 90 por ciento de los casos resulta algo tedioso y repetitivo, sin aditamentos ni aditivos suprautilizados en excesivas ocasiones.

Pues la excepción que confirma la Regla la tuvimos el pasado sábado 9 de octubre gracias a la Diputada de Juventud de la Hermandad de la Lanzada, Natalia Tarascó y a la docta enseñanza ofrecida por Antonio Rodríguez, historiador e investigador en fenomenología climática y miembro de la Asociación Meteorológica Española.

Con un trayecto similar al Metrocentro, es decir, corto pero amplio en historias que contar, Antonio nos llevó de la mano de los fenómenos meteorológicos por la historia de Sevilla, desde el mismísimo San Martín de Tours, santo que está presente entre los que más ciudades y pueblos  llevan su nombre, sólo superado por “Santa María”.

La propia vida del Santo húngaro nos mete directamente en los fenómenos climatológicos, pues su capa, cortada en trozos, sirvió de manta para soportar el frío a numerosos pobres. Otro rastro de los fenómenos atmosféricos, hizo que el cólera, tuviera a partir de la primavera sevillana una amplia repercusión en Sevilla, debido a la conjunción entre calor y humedad, propiciando por decreto eclesial, que no se realizaran enterramientos en el interior de las parroquias, caso de la de San Martín y quizás lo que ha dado pie a la no conservación o identificación de los restos de Juan de Mesa, unido con los años a los muchos muertos por esta enfermedad de la feligresía.

Antonio nos llevó igualmente por parte de la vida de otro ilustre enterrado en San Martín, Ortíz de Zúñiga o los Soportales y Arquillas de la ciudad para evitar el calor, caso del que unía la casa de los Saavedra con la propia parroquia de San Martín y que evitaban el calor directo del sol, lo mismo que ocurría en el Omnium Sanctorum con los marqueses de La Algaba, el propio palacio Arzobispal con la Catedral o la iglesia de San Esteban con la Casa de Pilatos.

Hubo también referencias históricas a la collación, como es el caso de la calle Alberto Lista, donde fue asesinado un hermano mayor de la Santa Caridad a manos de un noble montañés para robarle y que fue condenado a garrote noble, al ser de alta alcurnia o la calle Morgado, en alusión a Alonso Morgado que escribió el primer libro sobre la ciudad o el cercano convento de San Pedro de Alcántara en la calle Cervantes.

Nos dio a conocer donde estaban situados diferentes retablos y hornacinas, muchos de ellos relacionados directamente con la exparroquia y que dio pie a grandes devociones como la Virgen de Europa o la recuperada hornacina sacramental en la esquina entre la Plaza de san Martín y la calle Divina Enfermera.

Nos explico la línea que había en San Martín que separaba la vida de la muerte, pues al estar la parroquia en Zona Alta, era punto de refugio para los vecinos en las inundaciones, pues de los 9,3 metros de altura sobre el nivel del río, en la Alameda estaban a 5,5. Curiosamente la Virgen de la Europa es patrona de Gibraltar, donde se encuentra uno de los picos más altos del continente.

Igualmente, como San Martín es una de las iglesias con michinales, primitivamente creados para poder poner andamios y estructuras y, hoy en día, nidos para el Cernícalo Primilla. La torre más antigua con michinales es la del Salvador, contando la historia como en el siglo XIX se cayó un obrero de la misma sin sufrir ningún daño gracias a estos huecos

Poco a poco avanzamos en el recorrido hasta llegar a la calle Santa Ana, donde podemos ver azulejos por las inundaciones ocurridas en y donde en 1626, conocido como año del diluvio, el agua subió a una altura de 3,80 metros.

También conocimos como la forma de ser de la Alameda fue debida a Felipe II y a las ordenanzas creadas para las plazas tras el devastador incendio que sufrió Valladolid a causa del cambio del viento, quemándose más de 400 casas. Por tal motivo, en las plazas y concretamente en las cercanías de la Alameda, se colocan anemómetros, para controlar la velocidad del viento. También nos enteramos que la solería que ha sido colocada en la Alameda, tiene unas separaciones con tierra para permitir que crezca la hierba, que refresca y baja la temperatura ambiental.

Curiosamente las inundaciones de la zona de la Alameda no fueron por intervención directa del río, sino por roturas de diques y alcantarillado, por donde llegó el agua a la zona. Respecto a la imagen de Julio Cesar sobre una de las columnas, nos explico que fue la primera réplica que se hizo en Europa del Cesar y como su nombre, respecto a la climatología, dio origen al mes de julio.

Todo esto y mucho más (toldos, azoteas, veletas, etc…) nos fue contado en una travesía en la que el tiempo atmosférico, nos dio un respiro, pues las lluvias (milagrosamente) estuvieron presentes antes y después de la Meteoruta, pero no durante la misma y en la cual aprendimos cómo ha cambiado Sevilla  estudiando los diferentes aspectos tanto climáticos como geográficos, históricos, sociales, económicos, etc…

Gracias por este cursillo intensivo de formación.

Fotos: Francisco Santiago