Opinión. Las declaraciones del Sr. Vicario. El Diputado de Cruces.
Después de pasar un mes desde la entrevista al nuevo Sr. Vicario en una revista especializada y tras un prolongado periodo de reflexión (más largo de lo habitual, porque las declaraciones me han producido una profunda inquietud, aunque es posible que este diputado sea un pusilánime), quisiera hacer algunos comentarios sobre las citadas declaraciones. Y me voy a centrar en cuatro puntos concretos.
En primer lugar, las nuevas hermandades y su estación de penitencia en (no a) la Santa Iglesia Catedral. El Sr. Vicario explica que dichas hermandades deben evangelizar (sin aclarar qué significa esto exactamente) en sus barrios, que para eso han sido creadas. ¿Y las otras no? ¿Se imaginan la labor de evangelización que la Macarena o la Esperanza de Triana pueden hacer en sus barrios sin ir al centro en su salida procesional? ¿Fueron creadas las hermandades, antiguas y nuevas, para ir a la Catedral? ¿Se ha preguntado el Sr. Vicario por qué durante toda la historia de la Semana Santa las cofradías se han empeñado, a veces soportando un alto riesgo, en procesionar al primer templo sevillano? En más, ¿ha ido el Sr. Vicario a la Avenida de Ramón y Cajal para ver venir a todo el Cerro acompañando a su cofradía? ¿O ha intentando andar por la Avenida de la Soleá desde el paso del Señor Cautivo al de la Virgen del Rosario, a contracorriente de todo un barrio que camina junto a sus titulares? ¿Esto no es, obviando la clara componente social, también importante, evangelización? Finalmente, ¿qué valor le da el Sr. Vicario a la estación de penitencia en la Catedral?
Lo más sorprendente (y triste) de todo es el razonamiento empleado: no se evangeliza bien porque no cabemos, no nos podemos mover. Es claro que el modelo actual (con una carrera oficial excesivamente larga, que obliga a casi el setenta por ciento de las hermandades a dar un rodeo en su camino a la Catedral, objetivo fundamental de la salida procesional, para llegar al inicio de la misma y que, por ello, produce muchos cruces innecesarios) está agotado. Lo lógico sería cambiarlo, dejando la carrera oficial en el mínimo recorrido común para organizar la llegada a la Catedral y no impedir que nuestros hermanos puedan hacer lo que nosotros llevamos siglos haciendo (y que, supongo, nos hace bien, ¿verdad?). ¿Es eso evangelizar?
Otro asunto que se aborda en la entrevista es el derecho de las mujeres a hacer estación de penitencia como sus hermanos varones. Y cuando se debiera esperar del Sr. Vicario una acción clara para que se respete ese derecho, lo que propone es que sean las mujeres las que lo pidan. Es decir, que se signifiquen en su hermandad para conseguir algo que es absolutamente natural. ¿Se imaginan que para que un estado aboliera la esclavitud tuvieran que ser los esclavos lo que individualmente pidieran su derecho a la libertad? Yo suponía que es la Iglesia la que debiera amparar los derechos de sus fieles, sin que éstos tengan que pedirlos, pero ya veo que la cosa no va por ahí.
Lo que más ha salido en los titulares de prensa ha sido eso de que quinientos años de existencia no es motivo para una salida extraordinaria. Es evidente que el tema de estas salidas se está desmadrando, pero no por la cantidad de ellas, nunca excesiva y menos en los tiempos que vivimos, sino por el abuso que se ha hecho en algunos casos, convirtiéndolas en auténticos maratones para batir marcas de tiempo de permanencia en la calle, para lucimiento de bandas y costaleros y disfrute de algunos hermanos. Cuando las cosas se hacen con mesura (Lanzada, Panaderos, Montesión), la situación es bien distinta. Y por supuesto que también se puede aplicar la imaginación y celebrar las efemérides con otros tipos de cultos públicos (Viacrucis, Rosarios, Misas al aire libre), que para ello fueron creadas nuestras imágenes, sin necesidad de poner un paso en la calle. Lo malo es que el Sr. Vicario utiliza una cantidad de años muy desafortunada (para explicar lo que quería decir, hubiera podido emplear setecientos años y se le hubiera entendido igual), porque resulta que, en 2011, una hermandad celebra precisamente sus quinientos años. ¿Qué grado de libertad le queda a su cabildo general para proponer ahora una salida extraordinaria? De todas formas, supongo que si quinientos años dando testimonio de fe no es motivo de salida extraordinaria, cincuenta años de una coronación canónica lo es mucho menos, aunque todo queda al arbitrio de Palacio, que puede prohibir la una y aprobar la otra en función de lo que considere son las necesidades pastorales y de evangelización en cada momento. Ya lo veremos.
Pero algún lector se preguntará: ¿qué le preocupa tanto al diputado? Esto es lo mismo de los últimos tiempos, lo que tanto defiende la autocalificada ortodoxia cofrade. Lo que ahora es nuevo es que sea la Iglesia sevillana, a través de su Vicario, la que se alinee con estas posturas, en base a la evangelización y a las necesidades pastorales. Y, al menos en mi opinión, esto es muy preocupante.
De todos modos, lo peor de todo aparece al final de la entrevista. Al ser preguntado por aquello que dijo Fray Carlos de que las puertas de la Catedral están abiertas para todos, el Sr. Vicario responde (y transcribo literalmente): “…ésa es una frase hecha, como se dice “las puertas de la iglesia están siempre abiertas”. Dejando aparte la evidente falta de cortesía hacia el anterior ocupante de la sede de San Isidoro, lo que muestra a las claras qué podemos esperar de los nuevos ocupantes de Palacio, la respuesta del Sr. Vicario encierra, a mi parecer, una carga de profundidad directa contra uno de los principios fundacionales, éste sí de raíz evangélica, de nuestra Santa Madre Iglesia: su disponibilidad total y absoluta hacia sus fieles y hacia los que no lo son. Estoy convencido que esto no es lo que quería decir el Sr. Vicario, pero queda dicho y escrito. Y es que cuando se quiere argumentar lo que tiene difícil argumentación….
En fin, la entrevista no tiene desperdicio (felicidades al periodista) y habría muchas más cosas que comentar. Les recomiendo que la lean, si aun no lo han hecho (todavía está disponible en Internet). Pero, para mí, la conclusión es clara: ¡qué difícil nos están poniendo las cosas, ya hasta nuestros pastores! ¡Qué difícil!
Artesacro no se hace responsable de la opinión de sus colaboradores; en cualquier caso, pueden dirigirse a ellos directamente, usando la dirección de correo electrónico que aparece en la página.