Provincia. El Cristo de la Esperanza de Montequinto celebró su festividad en besapies extraordinario
Eduardo Fdez. López. El pasado sábado, 18 de diciembre y por tanto festividad de la Expectación de la Santísima Virgen fue un día inédito para la parroquia de Montequinto.
Casi todos los grupos de la parroquia realizaron alguna actividad, por la mañana la Hermandad del Rocío organizó la visita del Cartero Real, que acompañado por sus beduinos y la banda de cornetas y tambores del Cristo de la Esperanza recorrieron el barrio recogiendo alimentos y la carta que los más pequeños le habían escrito a los Reyes Magos.
Por la tarde los más pequeños del barrio y que se preparan para recibir la Comunión cantaron villancicos ante una parroquia abarrotada de público.
A las ocho comenzó la eucaristía, una eucaristía especial al estar presidida por el Cristo de la Esperanza, que al celebrar su onomástica y al coincidir con su XXV aniversario estaba colocado en un lateral del altar mayor de la parroquia, de una manera nunca antes vista y donde permanecerá hasta el próximo 7 de enero.
Al finalizar la misa tuvo lugar el besapies a la imagen, inauguró este besapies los miembros de la banda de cornetas y tambores que lleva su nombre y que al finalizar el mismo interpretó varios villancicos.
Y como el día estaba de villancicos los coros de la parroquia, tanto el de la Hermandad del Rocío como los de “Aires de Quinto” y el de la Virgen de los Ángeles le cantaron villancicos a la Virgen, una Virgen de los Ángeles que este año en estos días previos al nacimiento del Señor aparece embarazada llevándose las manos al vientre, vestida de una manera muy sencilla y sin joya alguna.
Terminó esta intensa jornada en la parroquia nazarena sobre las diez de la noche cuando todos los coros juntos, banda de cornetas y todo el que se animó le canto más villancicos a la Virgen, que como el párroco comentó terminó el día muy contenta.
Como también lo terminó el Cristo de la Esperanza, crucificado que ayer tuvo la oportunidad de poder ser más admirado aun por el barrio, también por su escultor, el loreño Juan Ventura que junto al reconocido cofrade Gabriel Solís participaron en la bajada de la imagen y traslado al altar desde su capilla sacramental el pasado viernes.
Algo histórico el poder ver a este crucificado de esta manera y que como hemos comentado antes podremos ver hasta el 7 de enero y quien sabe si en alguna ocasión más, el celebrar sus primeros veinticinco años en el barrio bien lo merece.
Les mostramos a continuación algunas fotografías.
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Fotos: Eduardo Fdez. López