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Crónica de una Blackberry rociera. Moisés Ruz.


Todo está ya consumado y en la retina una única imagen, el varal roto de la Virgen del Rocío. Opiniones, crónicas, entrevistas dedicadas a un tubo de plata repujada, que sin duda marcará un antes y un después. Pero tras todo ello, hay vida. Miles y miles de peregrinos que caminaron en la esperanza de una Madre con sus respectivas hermandades. Pueblos, barrios que se engalanaban para decir adiós a su gente de todos los días. Ampollas, picaduras y tantas otras trabas de rocieros que soñaban con verla pronto en su Ermita.  

Lo dice un servidor que lo ha vivido, que ha sentido la fe que se respira entre pinos y eucaliptos. La primera vez, mi primer camino hacia una Aldea que hasta entonces no me transmitía más que admiración por su legendaria devoción, pero allí, donde las marismas peinan las arenas de Doñana hay algo más que historia.  

Gines se ha convertido en mi madrina. No pude imaginar, jamás, lo que esta querida localidad iba dejar en mi corazón tras nueve días en la gloria. Amigos, familia, padrinos de bautizo, lágrimas contenidas, amor y cristiandad, mucha cristiandad. ¿Qué el Rocío es que...? No amigo, no. Nada de lo planteado tiene ya lógica. Eso de navajasos, drogas y yo que sé más no tiene protagonismo entre gente que de verdad laten por un mismo sentir. Está claro que donde hay un millón de personas tiene que haber 'pa tó', pero si les soy sincero yo no he visto nada al respecto.  

Y si el camino es el preámbulo a tocar las puertas del cielo, ese prólogo es tan hermoso que por más que quisiera no podría definirlo. Recuerdo tanto a mi padre cuando antes de partir me repetía una y otra vez: "vívelo, no le busques explicación. El Rocío es mucho más de lo que ahora mismo puedes pensar". Así fue, con Gines de la mano he tenido la fortuna de caminar sin pensar en el por qué de tantas situaciones...Sin tiempo, ni luz, ni comunicación externa, nada, ¿para qué? Y que importa el resto si atravesé el Quema abrazado a un amigo, si crucé la Raya tragando polvo con el compañero que me brindó esta oportunidad, si la miré desde el Ajolí y la veía sonreir entre cantes de su pueblo. Y que, si cuando la vi por vez primera en la Ermita mi corazón lloraba porque sabía que nada de esto tenía una explicación coherente.  

Así quedó reflejado en un peregrino muy especial, que sufrió lo duro del camino, pero que hoy refresca mi memoria ya que fueron los ojos de este servidor que en ocasiones quizás no veía la realidad. Una Blackberry que capturó casi 500 fotos de tantos momentos vividos. Al fin he sentido el Rocío, y creo que como otros miles y miles de romeros nuestro titular no se queda en 'el año que a la Virgen se le rompió un varal'. Esto es más profundo que un desgraciado incidente. Porque ya me lo dijo un amigo: "que díficil es el camino, pero que bonito es". Y por último, querría dejaros una reflexión de una persona que encontré como otras tantas cosas, sin explicación. Se llama Jesús, es de Umbrete aunque vive en Almonte, y pinta como nadie a la Virgen. Este señor me dijo quizás la teoría que más se acerque en la búsqueda de una explicación: "No busques la perfección, sino el equilibrio". Tal vez en el Rocío no todo sea perfecto, pero quien me dice a mi que el que le reza no encuentra en Ella el equilibrio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Moisés Ruz dirige y presenta cada jueves en GiraldaTV el espacio sobre nuestras hermandades y cofradías El Porgrama que produce Cámara13.