Creo en Ti. Agustín Hepburn
Arte Sacro. Nos negamos a dejarle en el olvido, porque son muchos los que tienen que agachar la cabeza cada vez que su nombre sale a relucir, en las hermandades, en la radio (sobre todo), en la televisión y en tantos otros sitios en los cuales él dejó su huella y algunos quisieron borrarla. Les traemos hoy el artículo que escribió Agustín Hepburn en el Boletín de las Cofradías del mes de julio de 2002, nº 521.
Creo en Ti.
No hace falta que llegue el mes de julio para acordarse de Ti. Cada día y en cada momento en tu rinconcito hermoso que es la capilla de la Parroquia de San Gil Abad haces la viva y auténtica realidad de la fe.
Por eso, creo en Ti, Virgen del Carmen, porque das esperanza a mi vida en el trabajo cotidiano, en la lucha familiar, en el día a día de mi existencia, en mis penas y alegrías, en mi alivio y desconsuelo.
Creo en tu Hijo, Señor y Padre Nuestro que estás en un Cielo venido a la Tierra. Niño hermoso y macareno, salvador de los hombres y Espíritu santo del mundo. Creo en tu mensaje de paz, Señora, representado en ese manto blanco que te engalana cuando las calles de tu barrio tienen celo de tu soberana presencia.
Creo en Ti, porque eres camino de verdad y vida. Camino seguro hacia la salvación, donde el pecado pierde siempre la batalla contra tus manos que hablan de perdón; verdad como Evangelio permanente cada vez que te escucho tantos y tantos consejos, cuando mi corazón ya no puede resistir tanto sufrimiento. Y Tú, Virgen de San Gil, carmelitana bella, me haces ver que mi vida, esta que Tú me has dado, es lo más bonito que me puede pasar.
Tengo que agradecerte muchas cosas, Virgen del Carmen; pero lo más importante es la mujer y las dos hijas que has traído a mi vida. Con estas tres estrellas – como esas que rematan tu corona de plata – he podido formar una familia a la cual he criado desde el cristianismo; también mis tres estrellas se iluminan en Ti, porque creen también en Ti. También mis tres estrellas quisieran caminar contigo en ese velero que es tu paso por las ensoñadas olas del mar macareno donde siempre reina un nombre de esperanza y un arco celestial.
Mis tres estrellas como tres niñas enamoradas han aprendido a querer a maría, a Nuestra madre; y las dos más pequeñitas –porque la mayor ya lo sabía – me han preguntado que era un escapulario. Y yo simplemente les he regalado uno a cada una y les he dicho: “que estos escapularios sean signo y sentir de vuestra fe cristiana, que incrementéis cada vez más vuestra devoción a la Santísima Virgen María y acordaos siempre que daca día del año en un rinconcito de la Parroquia de San Gil, rodeada de flores y hermosa como el Sol os espera Ella y su Niño; las dos con un escapulario como el vuestro, es la esquina que más brilla y se llama Carmen y es macarena y hace que todos creamos firmemente en Ella”.
Cuando la procesión de este mes de julio haga su entrada, la Virgen esperará en su altar a que, ilusionadamente, alguien llegue, la mire y le diga: “creo en Ti, Señora”.

Foto: Francisco Santiago