Arte Sacro
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El Retablo de la parroquia del Sagrario.


 Francisco Santiago. La parroquia del Sagrario de la Santa Iglesia catedral de Sevilla es en sí un gran museo, por su situación, por su historia y, por supuesto, por la magna calidad de las obras de Arte que en ella se compone.

Pero en esta ocasión vamos a fijarnos en el valioso retablo barroco del siglo XVII, conocido como de la Piedad y que fue realizado para una Hermandad vizcaína establecida en Sevilla en el siglo XVI, a la que le fue concedida una capilla en la iglesia del Convento de San Francisco en el año 1540.

El retablo en sí es obra de Francisco Dionisio de Ribas de 1666, mientras que el mural escultórico y relieves de la Entrada en Jerusalén y de la Santa Mujer verónica, estos en el eje central, son obra de Pedro Roldán, mientras que el dorado de todo el retablo, además de los estofados de las figuras de José de Nicodemus y de la Magdalena, se contrataron en 1674 a Juan de Valdés Leal.

 

 Cuando en 1840 es demolido el Convento de San Francisco, el retablo se trasladó a la Parroquia del Sagrario, añadiéndole en la parte superior la escultura de San Clemente, obra de Pedro Duque Cornejo y que procedía del retablo de esta misma parroquia realizado por Jerónimo Balbás y desmontado en 1824.

El traslado y colocación del retablo en su nueva ubicación, influyó en la estética original del mismo, al modificarse y eliminarse algunos elementos, caso de las columnas salomónicas de las calles laterales o el cambio de situación de los ángeles pasionarios, aparte de la inclusión de dos nuevos tondos representando a San Pedro y San Pablo, obra de Vicente Hernández Bouquet.

Desde sus orígenes y, sobre todo, desde su cambió al Sagrario ha sufrido intervenciones en 1866, 1968 y 2004, esta última a cargo del IAPH que tuvo una duración de 5 meses y un coste de 73.530 euros.

Fotos: Francisco Santiago