Mi visión sobre el homenaje a Santa Cecilia. Camarada Creyente.
Me gustaría comentar mi particular visión sobre los conciertos que se han llevado a cabo en la Plaza de San Francisco como homenaje de los músicos de las bandas de Sevilla a su patrona Santa Cecilia, organizado por Fiestas Mayores.
No voy a comentar nada desde el punto de vista musical, cosa que ya se ha hecho desde esta web con gran acierto por sus redactores y no les voy a rebatir ni una sola coma de las magistrales crónicas realizadas.
Solo un pequeño detalle que no me gustó y fue como algunas bandas no hacían el pasacalle completo desde el lugar indicado, seguramente porque el repertorio de ordinario no fuera el suficiente. Esto lo pude ver con la Banda de las Tres Caídas y con la Agrupación de la Redención, que realizaron el pasacalle, desde la calle Granada la primera y desde la Plaza Nueva la segunda, y así tocaron menos marchas de este estilo.
Pero a lo que iba. Siguiendo los recorridos que se organizaron para los pasacalles pude observar algunos detalles que demuestran que cuando criticamos lo hacemos con razón.
El recorrido del sábado desde la Plaza del Salvador, Sagasta, Sierpes y Plaza de San Francisco, fenomenal para seguir a las bandas escuchando un poco de repertorio de ordinario. Pues resulta que llega usted al Salvador y se encuentra con el cajón de obras de la Iglesia. Bueno, primer obstáculo.
Más adelante, en la esquina de Sagasta con Sierpes, un pedazo de andamio que como no te des cuenta te lo comes perfectamente. Siguiente obstáculo.
Y que tenemos el domingo. Un recorrido más largo desde la Alfalfa, para llegar a Alcaicería, Plaza del Pan, Córdoba, Salvador y seguir por el recorrido de el día anterior hasta la Plaza San Francisco.
Pues que ocurre. Si tiras por Alcaicería, cuando llegas a la Plaza del Pan, toda la calle levantada, además de que se estrecha la última parte y por hay solo pasarían los músicos de uno en uno. Bueno, pues cojamos por la Cuesta del Rosario. Bien, totalmente vallado el lugar que servía de aparcamiento al final de la cuesta. Pero esto no es lo peor. A la mitad de la calle, antes de llegar al Salvador, unos operarios trabajando en un hoyo con maquina excavadora incluida y el motor en marcha. Y cuidado, que también se estrecha la calle y los músicos no caben en formación.
En algún momento me pareció más que un pasacalle, una carrera de obstáculos o un rally donde debía de haber alguien de copiloto diciendo aquello de: “atención curva a la derecha, a ras, andamio por la izquierda, frena, vallas de frente, párate, hoyo en la derecha, cuidado, a ras.”
En fin, todo sea por el bien de la ciudad y como dice el Alcalde “Sevilla no se puede quedar parada”. Vale, pero no todas las obras de golpe, sino vamos a tener que pararnos a la fuerza porque no vamos a poder pasar por ningún lado.
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