La estancia de Torreblanca en Santa Marina quedó inmortalizado con la colocación de un azulejo
Daniel García Acevedo. En estas fechas se cumple un año del malogrado Vía Crucis magno por el Año de la Fe y la hermandad de los Dolores, del barrio de Torreblanca, fue una de las que estaba previsto participara con su paso de misterio.
Como recordaran, esta hermandad del extrarradio de nuestra ciudad tuvo a bien aceptar la invitación generosa que les ofreció la hermandad de la Resurrección para que se alojaran durante esos días en Santa Marina y desde este templo procesionara hasta la Catedral el Señor Cautivo ante Pilato.
Y por ello, la hermandad que preside como hermano mayor Luis Miguel González, ha colocado un azulejo para recordar esta efeméride.
El azulejo se encuentra en la fachada del bar Santa Marina y ha sido realizado por el ceramista Ángel Lora.
El acto de inauguración se retrasó en su hora de comienzo ya que tanto el hermano mayor de la Sagrada Resurrección , Miguel Ángel Pérez, como el delegado de las hermandades de Vísperas, José Manuel Rodríguez, estuvieron en la función principal del Carmen Doloroso y hasta que esta no concluyó no pudieron llegar hasta Santa Marina.
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Fotos: Juan Alberto García Acevedo.