Besamanos pontificio para la Esperanza de Triana
Arte Sacro. Culminó el puente de mayo, y antes de que Sevilla goce del júbilo desbordante de la vida en el real de la Feria, la ciudad ha podido disfrutar, de manera extraordinaria, de la cercanía de la Esperanza de Triana, expuesta en besamano extraordinario desde el 1 al 4 del presente con motivo de la canonización de San Juan Pablo II, el papa que le concedió en 1983 la coronación canónica mediante bula pontificia, única de este rango en la archidiócesis hispalense.
Por ello, en el altar podían contemplarse diferentes detalles llenos de significados. En el camarín, el antiguo resplandor del Decreto de la Trinidad y la corona real del Pozo Santo evocaban el remate del altar catedralicio en plata de Laureano de Pina, que sirvió en 1982 para la beatificación de Sor Ángela, ceremonia presidida precisamente por el papa santo, aunque en este caso, el lienzo que se ubicaba sobre el resplandor era el realizado por Juan Antonio Rodríguez de San Juan Pablo II y que recibe culto diario en la capilla de los Marineros.
En el conjunto, dos arcángeles portaban la bandera pontificia de la cofradía y el lábaro de la coronación del 2 de junio de 1984, y rematándolo todo, la bula original, con el sello del Pescador, coronada por una tiara pontificia que no es otra que la antigua del Caifás de San Gonzalo reconvertida para la ocasión.
La Esperanza de Triana, además, lucía en el pecherín la medalla de San Juan Pablo II, y en el fajín, perteneciente en su día a Juan de Borbón, padre del rey Juan Carlos I, aparecían igualmente la medalla de oro del Gran Poder, puesto que el rango de basílica menor a su templo fue otorgado por el antepenúltimo sucesor de Pedro, y otra de la Virgen de los Reyes, ante la que oró en sus dos viajes a Sevilla. Así mismo, llevaba la Cruz Pro Eclessia et Pontifice de Francisco Rodríguez Moreno, "el mudo de Santa Ana".
Como detalle desapercibido, el estandarte corporativo lucía la medalla de Pío XII, conmemorativa de la proclamación del Dogma de la Realeza de María en 1954, puesto que esta hermandad también estuvo presente en Roma, junto a otras de la ciudad, en aquel evento mariano.
Han sido días inolvidables en el barrio de Triana, ante cuya Esperanza han pasado miles de devotos que no han querido dejarla sola ni un momento, ni siquiera Monseñor Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla, que presidió anoche la misa de acción de gracias por la canonización de San Juan Pablo II.
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...a Juanma Labrador por querer tanto a su Madre, a su Esperanza