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Versos macarenos de amor de Caro Romero: "Que por mayo era, por mayo, cuando la coronación"


Juan Manuel Labrador. Enorme era la expectación que se palpaba en el ambiente que envolvía al Teatro Lope de Vega, cerca, muy cerca de ese otro escenario donde dentro de escasos días vibrarán los fervores macarenos, cuyas primeras emociones brotaron en la noche de ayer. Joaquín Caro Romero regresaba por tercera vez al mismo escenario que ya pisó en 2001 para pregonar el centenario de la Hermandad de San Roque, y en 2003 para exaltar el siglo de concordia entre el Gran Poder y Aquella que vive en San Gil, si bien ahora volvía sólo para hablarle a la Esperanza Macarena ante las bodas de oro de aquella coronación en la que estuvo presente el propio poeta y en la que su actual esposa, Inmaculada Rodríguez, fue la niña que representó el madrinazgo de las Hermanas de la Cruz y a la que Caro conoció precisamente por este acontecimiento.

El que fuera inolvidable pregonero de la Semana Santa de Sevilla de 2000 ensalzó con su prosa y con su verso, mucho y muy buen verso, a la Esperanza Macarena, levantando de sus asientos en diversas ocasiones a los cerca de ochocientos asistentes al acto.

Con la medalla macarena al cuello y las pastas que usó aquel 9 de abril en el Maestranza, Caro Romero repasó en poco menos de hora y media todo lo vivido en torno a la coronación y todo lo acontecido con posterioridad a la misma. Recordó a los pregoneros de la apoteósis coronatoria y de las bodas de plata, Antonio Rodríguez-Buzón y Francisco Montero Galvache respectivamente, diciendo que de los tres pregoneros, él es el único que sí estuvo dentro de la Catedral el 31 de mayo de 1964, sin saber cómo consiguió "colarse", cuando al propio Rodríguez-Buzón no lo dejaron pasar dada la alta seguridad por la asistencia de Franco, teniendo que seguir el evento desde la fuente de la Plaza de la Virgen de los Reyes. Evocó igualmente a macarenos que ya no están, como Ricardo Zubiría, José Luis de Pablo-Romero o Juan José Marín Vizcaíno, del que comentó que amigos suyos se metían con él por no haberse coronado aún a la Macarena en los años cincuenta, inventándose el bulo, para que le dejasen en paz, de que la Virgen tenía concedida la coronación desde hacía dos años, que la llevarían a Roma y la coronaría el propio papa. Tuvo muy presentes en sus palabras a las Hermanas de la Cruz, cuyo madrinazgo representó, como ya se ha dicho, su hoy esposa, dedicándole auténticos versos de amor alegando que era imposible que ya hubiesen pasado cincuenta años. Hizo alusión, con mucha elegancia, a las divisiones que se generan en nuestras corporaciones, animando a remar por un mismo rumbo, y recordando igualmente al padrino de la coronación, el entonces alcalde José Hernández Díaz, que se enterró con un cuadro de la Macarena en las manos, hecho que le sirvió al pregonero para dedicarle un sentido y elocuente soneto. Posteriormente, en un larguísimo romance en el que citó todas las flores y pájaros del Parque de María Luisa, soñaba la grandeza de lo que se vivirá el próximo 31 de mayo en la Plaza de España. No olvidó a las mujeres macarenas, culminando su intervención, plagada también de décimas, con un poema dedicado a las manos de la Macarena, precisando que en las palmas de nuestras manos se dibuja curiosamente una M, como la de las siglas del Ave María del escudo corporativo, de María Santísima de la Esperanza o de Macarena.

Sobre el escenario, presidido por el repostero con el escudo de la ciudad y con una magnifica fotografía de cuerpo entero de la Esperanza Macarena, se hallaban la subdelegada del Gobierno, Felisa Panadero, el hermano mayor, Manuel García, y el delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano, así como Francisco Robles, que presentó al poeta elogiando su vida y su obra, comenzando con "la décima de doce versos" que Caro le escribió a la Virgen, y culminando con la misma pieza pero leyendo los versos en sentido inverso, destacando que el mejor verso de este escritor lo introdujo en las décimas de la Esperanza de Triana, "la vida es una semana", afirmando que es un orgullo para Sevilla que la Esperanza esté anclada en ambas orillas, descartando rivalidades sin sentido. Por su parte, la banda sinfónica municipal, con Francisco Javier Gutiérrez al frente, interpretó las marchas "Macarena" de Cebrián y "Coronación de la Macarena" de Braña.

Fotos: Joaquín Corchero