Viaje al kilómetro cero
Diego Jesús Geniz. Bulla de mayo. El mes expira callejero. Hogares huérfanos de presencia por un día. Mañana fresca que va perdiendo el calificativo. El alba trae ese sol cándido que se torna en descarado conforme el minutero va echándole horas al tiempo.
Ceremonial de desayunos rápidos. Huele a café. Y a aguardiente. La Catedral es piedra álgida horadada por la Esperanza. Se queda hueca la mole puntiaguda. Vaciada por dentro. La Inmaculada lamenta no mirar al cielo que pasa ahora por sus pies. El Palacio mudéjar se contenta con sentirla cerca. Frágil consuelo que comparte el hotel al que da nombre un Rey de Jueves Santos en sepia. La exuberancia barroca de San Telmo reencarna aquellos años de Corte Chica y romances de copla. Cuando todo era belleza.
El pueblo conquista el parque, replay centenario de aquella inauguración abrileña. El kilómetro cero del mundo está ahora entre dos torres. En esa media elipse que abraza el sueño de un macareno que cambió Sevilla. Él reconvirtió la ciudad. Juan Manuel reescribió la Semana Santa. Y la Esperanza redescubre el alma a cada instante. La Macarena, siempre, haciendo historia.
Dedicado a José Luis " El Guindi"
Fotos: Javi Jiménez.