Arte Sacro
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  • martes, 02 de marzo de 2021
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Última hora. Indicaciones a las Hermandades de la Archidiócesis de Sevilla con motivo de la Cuaresma y Semana Santa de 2021


Arte Sacro. Reproducimos la nota enviada por las Delegaciones Diocesanas de Liturgia y de Hermandades, al respecto de las celebraciones cuaresmales y de Semana Santa.

Terminado el tiempo de Navidad, es costumbre que nos pongamos a trabajar en la preparación de los cultos anuales y de las estaciones de penitencia. Ya somos todos conocedores del decreto del Sr. Arzobispo en que se determinaba la suspensión de los actos de culto externo para toda la Archidiócesis por la inseguridad en la evolución de la pandemia de Covid-19 y la vacunación, lo que impide la concentración y movimiento de personas, circunstancias estas inherentes a todas las celebraciones de nuestras hermandades, que gracias a Dios siempre cuentan con enorme participación popular en templos y calles.

Queremos hacer nuestras las palabras de D. Juan José en el citado decreto alabando a las hermandades, refiriéndose su “la labor evangelizadora y social, sobresaliente y loable”. Efectivamente, en estos meses tan difíciles, las hermandades de la Archidiócesis, a través de sus cultos y vida espiritual, así como con su ingente tarea caritativa, se muestran de nuevo como una verdadera luz de esperanza para nuestro pueblo unida a la luz que toda la Iglesia, en nombre de Jesucristo, proyecta a la sociedad haciéndose partícipe de sus angustias, aliviando sus dolores y fortaleciéndola en esta tribulación que el mundo entero atraviesa.

Las circunstancias nos impiden organizar este año los tradicionales retiros para hermanos mayores y para juntas de gobierno. No obstante, emplazamos a todos los cofrades a participar en los eventuales retiros o actos cuaresmales que se lleven a cabo en las parroquias, además de los que cada hermandad, de acuerdo con su director espiritual, pueda celebrar. Aunque para todos es doloroso tener que aceptar la imposibilidad de celebrar actos de culto externo, no olvidemos que estas decisiones y medidas extraordinarias son conducentes a colaborar en la atenuación de la expansión de la pandemia. La rica historia de fe de nuestras hermandades y cofradías encuentra aquí un nuevo hito, asumiendo la situación actual de nuestro mundo con serenidad y esperanza y uniendo sus actos de piedad y penitencia al sacrificio de Cristo en la Cruz, que carga sobre sí nuestras enfermedades, pecados e interrogantes, y sobre los cuales brillará la luz pascual de su Resurrección.

Aunque estos actos de piedad y penitencia no puedan realizarse este año en las calles como prescriben nuestras reglas y la hermosa tradición heredada por las hermandades, ello no significa que no sigan constituyendo el momento privilegiado para los hermanos de la hermandad crezcan en el amor a Dios y en la conversión de sus pecados, en comunión con la Pasión del Señor y las lágrimas de la Stma. Virgen María.

No podemos olvidar que el centro y el sentido de los cultos de estos días y de las propias procesiones de penitencia no es sino el Triduo Pascual, vivido en comunión litúrgica con toda la Iglesia universal. Por lo tanto, este año debemos proponernos una vivencia más intensa que nunca a través de la oración, la piedad y las celebraciones de la liturgia, que, Dios mediante, previsiblemente sí podremos llevar a cabo en nuestros templos abiertos, aun con los aforos limitados. Nuestras hermandades seguirán siendo, como todos los años, el lugar donde nos encontraremos con Cristo Redentor y María Dolorosa a través de nuestras imágenes titulares, y el espacio no será la calle, pero sí las sedes canónicas, el lugar habitual de celebración de a fe de la hermandad. Se nos abre, a pesar de las circunstancias, una oportunidad hermosa para acercarnos a la Cruz de Jesús de una manera diferente pero no menos fecunda.

El uso de las nuevas tecnologías nos permite, en estos tiempos de confinamientos y aforamientos, que las celebraciones y actos de las hermandades puedan ser transmitidos a los hermanos con costes muy económicos y sin límites geográficos. Todo ello no deja de ser un gran apoyo que las hermandades están aprovechando muy bien y así debe seguir siendo, pues los principales beneficiarios son los enfermos, los ancianos y las familias que vivan lejos. No obstante, siempre que se pueda y teniendo en cuenta las prescripciones sanitarias, no descuidemos la participación presencial para tener un encuentro más personal e íntimo con el Señor.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, especialmente el decreto del Sr. Arzobispo del pasado 29 de diciembre de 2020, las hermandades y cofradías de la Archidiócesis han de cumplir estas indicaciones para el presente año 2021:

CUARESMA

- Celebrar en todo lo posible los cultos de reglas cumpliendo las indicaciones sanitarias.

- Es ocasión de fomentar la celebración comunitaria del sacramento de la penitencia con confesión individual.

- Dado que están impedidos los actos de culto externo, reemplazarlos por una celebración de la Palabra (usando el rico repertorio de los leccionarios de Cuaresma), o el rezo del via crucis, del santo rosario o de la corona dolorosa.

SEMANA SANTA

- No se expondrán las insignias y otros enseres al modo como tradicionalmente se hace en el día de la estación de penitencia (lo que coloquialmente conocemos como “altares de insignias”). Si las hermandades o consejos organizan algún tipo de exposición de estos enseres, es preferible usar otras salas al efecto.

- Si el párroco (y el director espiritual, si fuera otra persona) lo juzga conveniente, las hermandades pueden entronizar las imágenes titulares en altares efímeros de culto, siempre y cuando no afecten al buen desarrollo de las celebraciones del Triduo Pascual que, recordemos, es el verdadero centro de la fe de los cristianos en los días de Semana Santa y auténtico sentido de las estaciones de penitencia y actos piadosos de las hermandades y cofradías.

- Celebrar en todo lo posible los actos de culto que las reglas prescriban y que las disposiciones normativas permitan, con las oportunas adaptaciones.

- Las imágenes pueden exponerse en veneración extraordinaria, previa solicitud a la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías, a propuesta del cabildo de oficiales de la hermandad y con el visto bueno del director espiritual (y del párroco, si fuera otra persona). Deberán exceptuarse, sin embargo, los días del Triduo Pascual por su especial carácter litúrgico: el Jueves Santo se dedicará a la adoración eucarística; el Viernes Santo, a la adoración de Cristo en la Cruz; y el Sábado Santo, hasta que no se celebra la Vigilia Pascual, la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor.

- En el día de la estación de penitencia puede celebrarse el acto de piedad y oración que ofrecemos como modelo en el devocionario adjunto. Al menos téngase en cuenta la intención común que allí se indica, de manera que, como todos los años, las hermandades y cofradías de la Archidiócesis de Sevilla se unan en una misma plegaria al Señor.

- Las celebraciones litúrgicas del Domingo de Ramos y del Triduo Pascual (Jueves Santo, Viernes Santo y Vigilia Pascual) deben quedar reservadas a la parroquia, salvo en aquellos lugares donde sea costumbre consolidada realizarlas en la sede canónica de la hermandad o donde, con la anuencia del párroco, y de forma excepcional dadas las actuales circunstancias, pueda obtenerse un gran beneficio pastoral. La parroquia, como comunidad de fieles que profesan la misma fe, celebran los sacramentos y se entregan al servicio de los más pobres, y a la que la hermandad pertenece, constituye el lugar idóneo para celebrar, con toda la familia parroquial y en íntima comunión con Cristo, los grandes misterios de la redención humana que las hermandades y cofradías conmemoran en estos días.

DOMINGO DE RAMOS

- Las hermandades se unirán a su parroquia en la Misa del Domingo de Ramos.

JUEVES SANTO

- Las hermandades se unirán a su parroquia en la Santa Misa de la Cena del Señor.

- En las sedes canónicas donde haya reserva del Santísimo, que la hermandad adore el Santísimo Sacramento, pudiendo preparar altares con austera solemnidad a tal efecto. Para favorecer la adoración silenciosa y prolongada a Jesús Sacramentado propia de ese día, sería conveniente organizar una hora santa u otro acto de oración.

MADRUGADA

- Después de la medianoche del Jueves Santo, se proseguirá la adoración al Santísimo Sacramento, si bien se realiza sin solemnidad, pues ya ha comenzado el día de la pasión del Señor.

- Durante esta noche las hermandades pueden realizar algún acto de piedad propio del Viernes Santo.

VIERNES SANTO

- Las hermandades se unirán a su parroquia en la Celebración de la Pasión del Señor.

- Tras ella, pueden tenerse en las sedes canónicas de las hermandades diversos actos de piedad:

* Ejercicio del Via Crucis

* Adoración de las cinco llagas de Jesús Crucificado

* Ejercicio de las Siete Palabras de Ntro. Señor Jesucristo en la cruz

* Rezo de la corona de los siete dolores de la Stma. Virgen María

SÁBADO SANTO

- Durante el Sábado Santo, la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y Muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y el ayuno su Resurrección.

- La hermandad puede realizar de forma comunitaria el rezo de Laudes según los textos del Oficio Divino. Igualmente, otra hora canónica (Tercia, Sexta, Nona).

- También pueden tenerse diversos actos de piedad, como la lectura evangélica del relato de la Pasión o el ejercicio del via crucis.

VIGILIA PASCUAL

- Las hermandades se unirán a su parroquia en la celebración de la Vigilia Pascual.

Sevilla, 25 de enero de 2021, fiesta de la Conversión del apóstol san Pablo.










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