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Sentimientos desbordados en la procesión de regreso de la Virgen de Regla hasta su sede de acogida


 Daniel García Acevedo. Tras la frenética mañana, con el traslado hasta Recoletos y la tarde con el Vía-Crucis y el Papa a escasos metros, la hermandad de los Panaderos procedió a la procesión de regreso hasta la iglesia del Carmen, sede que ha acogido a la Virgen de Regla durante todos estos días, en primer lugar, pero tras el paso de la Santa Cena de Murcia que, realmente, fue el primer en salir pero que no realizó la procesión con el resto de pasos sino que regresó directamente a su sede que se encontraba a poca distancia.

Una vez que Su Santidad Benedicto XVI abandonó el lugar en su papamóvil, el cortejo de los Panaderos se dispuso para comenzar la procesión de los 14 pasos. Encabezaba una Cruz alzada con dos ciriales, todos los acólitos con los ropones prestados por la hermandad de la Sed , banderines de juventudes participantes entre los que pudimos reconocer a los de San Esteban, Candelaria o Monte-Sión, hermanos con cirios y varas, hermanos mayores de diversas corporaciones que quisieron acompañar en este histórico día a la Virgen de Regla, presidentes de entidades tales como el Círculo Mercantil y el Ateneo, con su secretario igualmente presente, por supuesto el Consejo de Cofradías, con el delegado del Miércoles Santo y el delegado de glorias, el alcalde de Sevilla con el delegado de Fiestas Mayores y el director de área, el arzobispo Asenjo con el obispo auxiliar, en fin, lo más destacado de la sociedad hispalense.

  

El recorrido conjunto para todos los pasos desde el Paseo de Recoletos, donde se celebró el Vía Crucis, hasta la Puerta del Sol se encontraba vallado por lo que los cientos de sevillanos (por no exagerar, pero yo diría que eran miles) andaban en paralelo al paso para acompañar por las aceras a la Virgen de Regla. Todo era alegría e ilusión por ver fuera de nuestra ciudad a una de las imágenes titulares tan cercanas a todos nosotros. Hace unos días la Virgen de Regla se presentaba en su capilla de la calle Orfila en el suelo, mientras se llevaban su paso procesional hasta Madrid y ahora, Ella era la que se encontraba en la capital de España a tantísimos kilómetros de su sede y con un único motivo, el de ser partícipe de un acontecimiento mundial de nuestra iglesia con el cabeza de la misma y sucesor de San Pedro presente y para todas las juventudes cristianas (que hay veces que se nos olvida que somos iglesia, y no solo de la archidiócesis de Sevilla).

  

Todas y cada una de las levantás del paso era respondidas con aplausos y vivas a la Virgen. Momentos muy emotivos se vivieron cuando se interpretó la marcha “Encarnación Coronada” y los sevillanos presentes cantamos la parte de la Salve sumándose a ello el resto de los asistentes, tanto nacionales como extranjeros que miraban atónitos y asombrados del cariño con el que Sevilla cuida y mima a la Madre de Dios. Por que lo que allí estaba presente, como ha repetido en diversas ocasiones el Hermano Mayor, Emilio Santiago, no era la hermandad de los Panaderos sino la representación de la Semana Santa de Sevilla y todos los sevillanos presentes, fueran de la hermandad que fueran, viendo a la Virgen de Regla por las calles madrileñas se sintieron “panaeros” por unas horas y orgullosos de que Una de las “nuestras” nos representara en el magno Vía-Crucis.

  

También podemos destacar los instantes en el que el trianero Juan Borrero, invitado por la hermandad, se puso de capataz para llevar el paso de palio o la ofrenda floral del Colegio Tabladilla, con posterior interpretación por parte del coro del colegio de la versión sevillana del Himno de las JMJ “Firmes en la Fe ”.

Una vez finalizado el recorrido oficial hasta la Puerta del Sol, el cortejo hizo un rodeo a la mencionada plaza, pasando por delante del famoso reloj de las campanadas, sede de la Comunidad de Madrid, para coger por la calle del Carmen y proceder a su entrada sobre las 2,30 horas de la madrugada, hora prevista inicialmente para la entrada, y finalizando de esta manera el sueño de procesionar en Madrid por la visita del Papa a las JMJ. La última levantá se dedicó al voluntario que ha estado pendiente de todo lo que la corporación del Miércoles Santo ha necesitado en Madrid.

 

 

 

 Cofrades durante la procesión

Fotos: Juan Alberto García Acevedo.










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