Dama de la Noche. Maria del Amor Rasero Zárraga
“Ella es la perla,
la perfección,
la elegancia,
la luz…”
Nacen de ti los rosales, la fe, la belleza y hasta el perdón de los mortales. Tú, eje del mundo, Reina celestial y musa de la oscuridad. Llama del cirio de mis pecados, de la penitencia de mi alma y de su silueta sobrehumana.
Ahora, a tus plantas, muéstrame el camino como lo llevas haciendo desde entonces. Y cuando llegue el momento, cuando su sombra se refleje en la plaza, faro que guías mi caminar, embriágame con tu perfume de Mayor Dolor sin igual.
Nace de ti el amor. Y en cada beso, en cada uno de ellos nos llevamos en los labios al Señor. En cada mirada que crucemos, estaremos viendo también Su mirada. Eso nos da la fuerza, eso nos da el Poder. Porque en tu mirada están sus ojos llenos de respuestas, para estos tus hijos sedientos de vida.
Pídemelo, ¡Hazlo de nuevo! Señálame y dicta mi destino, que no hay crueldad en esa piel azabache, si a su cruz se adhiere cada noche para ser su nazareno. Esa es mi pasión y mi único deseo, serviros cada día de mi vida, postrarme ante ti y secar tus lágrimas con mi pañuelo.
Dama de la noche, te sigo hasta el fin. Dama de la Noche, yo te mostraré el camino. Tú serás la luz, yo te escoltaré en vilo. Caminaremos por la senda oscura, tras su zancada misericordiosa. Te prometo, Madre mía, que las horas serán minutos, que no traspasará el tiempo tu corazón. Dama de la noche, yo te espero en la oscuridad.
A María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso.
María del Amor Rasero Zárraga
Foto: Fco. Javier Montiel.
