La emoción también viste de cirial en la salida de La Lanzada
José Luis Martínez. Hay momentos en la Semana Santa de Sevilla donde la emoción no se puede contener. Instantes en los que todo empieza, donde la espera se rompe y el corazón se impone. Y no solo se vive bajo un paso… también se siente en quienes lo anuncian.
Las imágenes lo muestra con una fuerza especial: integrantes del cuerpo de ciriales y navetas de la Hermandad de la Sagrada Lanzada, en su salida del Miércoles Santo, dejan ver la emoción en un momento único. Lágrimas que brotan justo cuando todo comienza, cuando las puertas se abren y Sevilla vuelve a latir en clave de cofradía.
El cuerpo de acólitos, que antecede a los pasos, tiene una responsabilidad fundamental en el cortejo. Son los que preparan el camino, los que anuncian la llegada de lo sagrado. Pero también son hermanos, devotos, personas que sienten intensamente cada instante que viven.
No hay uniforme que esconda lo que se lleva dentro. Ni el cirial, ni la naveta, ni la compostura pueden ocultar lo que significa ese momento. Porque la salida es, para muchos, uno de los instantes más esperados del año.
En la Hermandad de la Lanzada, desde la plaza de San Martín, ese primer paso hacia la calle vuelve a dejar imágenes que hablan por sí solas. Escenas donde la emoción rompe cualquier barrera y recuerda que la Semana Santa no solo se ve… se siente profundamente.
Fotos: Juan Alberto García Acevedo.
