El puente te sigue esperando. Antonio Sánchez Carrasco
Olía a mediodía y carrillá naciente en el Viso del Alcor cuando el Nazareno procesionaba en andas por su pueblo y el WhatsApp de ese amigo que parece la voz del tanatorio vibró en mi silencioso móvil. Ha muerto Pascual González. Seco y sentencioso el mensaje que me dejó frío, justo cuando el Señor empezaba a subir una de las cuestas que lo adentraba en el corazón de su pueblo, justo como tú llegabas al corazón de los sevillanos.
Con ese autobús de la primavera naranja Tussam, de un tiempo en que los Cantores con tus letras rivalizaban con los grandes autores de otros géneros. Y los cofrades aprendimos a ver al Silencio de otra manera o a subir aquel puente de tu niñez a las cuatro de la tarde. Yo nunca necesité que fueras pregonero porque los versos de tus sevillanas se quedaron grabados en mi memoria con una fuerza que nunca decaerán. Ahora el mundo sabrá que se ha ido un gran músico y poeta y alguien que podría haber dejado el corazón en el atril de la Maestranza, porque tú como buen sevillano sabes que aquí enterramos muy bien. Te conocí el día que te pusieron la calle gracias a nuestro amigo común Jesús Méndez Lastrucci, otro corazón hecho persona, y a pesar de que te habías hecho cien mil fotos posaste con orgullo bajo la placa de tu nombre para este que te escribe.
Ya estás sobre el Puente eterno de tu barrio estimado poeta, descansa en paz en la calzá del cielo recuerdos a Don Carlos Moran, yo seguiré aquí tarareando tus letras con las que me saqué el BUP y que me acompañaron a diario. Hasta siempre.
Foto: Juan Alberto García Acevedo.