El rito y la regla. Antonio Sánchez Carrasco
Vuelve tras los años de oscuridad, el rito para dirigir el devenir diario de nuestra existencia. Vamos sonriendo a mirar escenas que estos años fabricábamos de recuerdos. Vuelve la hondura a encogernos el corazón en los días del alma y el espíritu. Volver a una comida de hermandad, a un quinario sin YouTube y a la proximidad de los instantes que soñábamos con que llegaran. Se intuye la mirada de los días grandes. Se queman las Palmas y las ramas de olivo en el Compás de la Mortaja, en ese devenir de ritos que metamorfosean nuestra vida en el eterno retorno sevillano.
Se fabrica la ceniza de lo efímero. Aquel polvo que nos recuerda el destino de nuestros cuerpos y a la vez la eternidad de nuestras almas. La Ciudad comienza a mirarse su hermoso ombligo en su invierno marchito. Por el Cerro ya hay algún lunario con el calendario despistado que tiene en los lagrimales las puntas blancas de su belleza. Aún sólo son un esbozo de ese olor que te recuerda que pronto será primavera. Que pronto tu medalla dejará el cabecero de manera efímera, da igual los debates que le coloquemos a su alrededor. Viene Cristo en forma de días grandes, viene el Señor de la casa a dar sentido a nuestras vidas. Soñamos y se nos marca un pellizco donde más te marca, el pensar que cuál será el primer nazareno, y cuantas lágrimas derramaremos de nervios y emoción ante el primer paso que crucé ante nuestros ojos. En dos días será Cuaresma y el alma y el cuerpo lo saben y desde el rito a la regla y desde la regla al rito volveremos a la vida. A esa vida en la que el mundo, nuestro mundo tiene sentido.
Gracias a los hermanos de la Mortaja por acogerme y a mi hermano Raúl por dejarme participar a cada paso de las entrañas de su cofradía.
#LosLunesAlSol
Fotos: Antonio Sánchez Carrasco.