Triduo de alegrías doradas (día 1). Antonio Sánchez Carrasco
La ilusión. Volver a la vida capillita. Volver a recolectar programas cofrades para usarlos. Preparar torrijas y filetes empanados para cuando se vuelva de ver Cofradias después de haber andado más que un cartero en Australia. Preparar las cámaras, las ropas y todos los pertrechos necesarios para esos días. Y llegado el Viernes de Dolores buscar el primer nazareno como ese punto de referencia en el que te das cuenta que lo que llevas soñando e imaginando dos años, ya no es un sueño. Preparar el mejor de los recorridos para ver las máximas Cofradias posibles.
Meterte en una bulla, y andar poco a poco con la tranquilidad de saber que habrá un momento en el que llegues a un trozo de calle en el que no hay tanta gente. Buscar callejones imposibles para cortar camino. Comerte un montaito duro por el paso de los días y una cerveza en vaso de plástico. Hasta los pisotones o las ruedas de los carros han sido algo hermoso este año. Ha vuelto a emocionarnos la alegría de la ilusión de vivir una Semana Santa como las de antes de la Pandemia. Hemos vuelto a soñar con una vida cotidiana. Y es que no sabíamos lo que la echábamos de menos hasta que hemos vuelto a vivirla.
#Ilusión #PrimerdiadeTriduo
Foto: Antonio Sánchez Carrasco.