Jueves pastoreños. La Divina Pastora para la Pascua de Resurrección (II). Francisco Javier Segura Márquez
Continuando con el serial iniciado la semana anterior, queremos mostrar las vestimentas con las que ha sido presentada a los fieles la Imagen de la Divina Pastora para la Pascua de Resurrección, en esta jornada en la que la alegría de la Resurrección ha quedado oscurecida por la muerte del Emmo. y Rvdmo. Sr. Fray Carlos Amigo Vallejo, O.F.M., Cardenal Arzobispo Emérito de Sevilla. Él, que tantas veces contempló con devoción franciscana el rostro de nuestra Pastora y la exaltó y predicó por tantos lugares, hoy recibe el cariño de toda Sevilla en su capilla ardiente, antes de reposar para la eternidad en la Capilla de San Pablo, donde la Concepción Grande ha de orar perpetuamente por su descanso.

Nosotros no queremos dejar de encomendar su alma a la Santísima Virgen, orando ante las estampas que hoy pondremos a la consideración de todos nuestros lectores. En la primera imagen podemos contemplar de qué manera se veneró la Divina Pastora en la Pascua de 2017, celebrada a partir del Domingo de Resurrección, 16 de Abril. Vestida con la saya de brocado de oro y sedas sobre raso blanco, estrenando en aquella ocasión el manto de damasco blanco, donado por su Prioste D. Álvaro Martín González. La Imagen portó, además de sus característicos pendientes de corales y oro, un juego de tembladeras de plata sobredorada sobre su pecho junto al lazo de filigrana de plata sobredorada. El juego de orfebrería de diario, así como la pamela, estuvieron entonados en la misma gama cromática de oro.

Para la Pascua del año 2018, que se inició el día 1 de Abril, Domingo de Resurrección, la Imagen vistió la saya de brocado de oro sobre seda verde manzana, donada por nuestro hermano don Miguel Ángel García Raposo, combinada con un manto de color mostaza adamascado con flores en tonos verdes y rojizos. Ceñía la frente de la Emperatriz de Cielos y Tierra una hermosa tiara, cubriendo su cabello la mantilla blanca propia de su Virginidad Perpetua. Con el sombrero terciado a su espalda, destacaban sobre el pecho selectas piezas de su ajuar, entre ellas un nuevo juego de tembladeras de plata sobredorada con granates en su núcleo. El aro de estrellas había sido realizado por don Andrés Martín Angulo, siendo este una de las primeras ocasiones en las que lució la Divina Pastora tan peculiar pieza, labrada según la técnica del labrado de metal de talco.

Con motivo de la Pascua del Año del Señor de 2019, a partir del Domingo de Resurrección, día 21 de Abril, pudimos contemplar en la imagen que Nuestra Titular apareció vestida con su saya de brocado de plata con motivos mixtilíneos y encajes de punto de España distribuidos a modo de registros, siendo esta una de las más antiguas prendas de su ajuar que se han conservado a lo largo del tiempo. El manto blanco de damasco -anteriormente mencionado- hacía juego con dicha prenda. De nuevo el sombrero aparecía terciado a la espalda, velando la virginal cabeza una blanca mantilla de las que componen su ajuar, estrenada en dicha ocasión. Amén de sus pendientes de filigrana de plata sobredorada, campeaba en el materno pecho, como novedad en este año, la Medalla de Oro de la Real Cofradía Sevillana de Nuestra Señora de la Cabeza de Sierra Morena, concedida a la Hermandad en Septiembre de 2017, así como el broche “de la libélula” labrado en plata sobredorada con aplicación de pedrería. Un hermoso ramo de flores amarillas y blanca portado en su mano izquierda -en clarísima alusión a la Santa Sede- completaban la iconografía de la Santísima Virgen.

Tras la Semana Santa del año 2020, en la que, por causa de la pandemia, no pudieron celebrarse por primera vez los desfiles procesionales, el Domingo de Resurrección llegó el día 12 de Abril trayéndonos la hermosísima estampa de la Divina Pastora vestida para ese nuevo tiempo, en el que, con la llegada de su Fiesta Litúrgica el 2 de Mayo, comenzaría a retomarse poco a poco la normalidad. Para aquella Pascua, la Imagen vistió su terno de seda amarilla compuesto con un riquísimo sari bordado en plata , confeccionado por don Jorge Pestano y José Manuel Ortiz. La naturaleza de su bordado movió al buen criterio para escoger, con el mismo tono argénteo, tanto el cayado como la aureola, el sombrero o las joyas, destacando entre ellas el lazo de Fray Isidoro, el broche venezolano de ópalo y oro conocido como “El Pulpo”, los pendientes de circonitas sobre plata, la María plateada de nuestro Libro de Reglas o el broche de plata de estilo charro donado por nuestro hermano D. Álvaro Martín González, su vestidor. Ceñía el cabello de la Altísima Señora un broche de alta bisutería donado por un antiguo bienhechor de la Corporación.

La vestimenta del año 2021, que se descubrió tras una Semana Santa inhóspita, de nuevo sin procesiones, pudo ser contemplada por los fieles a partir del Domingo 4 de Abril. Como novedad, destacaba el aro de estrellas realizado por Jesús Domínguez en 1971 entre algunas piezas más discretamente colocadas en este nuevo atavío de la Imagen. Cabe destacar en ella el exquisito tratamiento de su cabellera, realizado con elevado primor por su vestidor, que cuida al detalle cada elemento de los que han de componer, de forma auténtica y sin deslices iconográficos, el Traje y Título de María como Divina Pastora de Nuestras Almas.

Queremos concluir esta serie con la imagen de la Divina Pastora para la Pascua de 2022, celebrada a partir del Domingo 17 de Abril. En ella la podemos contemplar con el ansiado “terno perla” de brocado de oro y sedas sobre raso de color gris perla, cuyo tejido fue donado por nuestros hermanos: Miriam Olga de Frutos Rodríguez, Rosa González Velasco y Andrés Martín Angulo. La confección ha corrido a cargo del grupo de “Costureras Jesuitas” que se reúne semanalmente en la Casa Hermandad con el gozoso fin de enriquecer el ajuar de la Santísima Virgen en los diferentes tiempos litúrgicos. Con el sombrero, de nuevo, terciado a la espalda, y cubriendo su pelo una mantilla blanca, contemplamos a la Divina Pastora luciendo un selecto conjunto de joyas de las que componen su tesoro devocional. Así la podremos venerar en estos días, comprendiendo a través de las prendas con las que ha sido presentada a lo largo del tiempo, la hondura del Misterio de la Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Con toda la Iglesia repetimos la antífona: “Reina del Cielo, alégrate, porque aquel que mereciste llevar ha resucitado según su Palabra. Ruega al Señor por nosotros. Aleluya”.