Tercer y cuarto cartel conmemorativo del 425 Aniversario de los Panaderos “De la memoria, nace un signo”
Arte Sacro. Como ya informamos, dentro de los actos del 425 Aniversario fundacional de los Panaderos, la Hermandad ha desarrollado una propuesta gráfica articulada en torno a un lenguaje visual propio, diseñado también por Alejandro Mañes, con la colaboración de Gonzalo Roda Valera en el desarrollo fotográfico. Este lenguaje común servirá de base a la serie de seis carteles que conformarán la imagen comunicativa de la efeméride.
El tercer cartel de la colección es el siguiente:

Del tiempo, brota una identidad nos habla de una Hermandad que ha sabido crecer y transformarse sin perder su esencia. La imagen de la Virgen en su antiguo palio y las icónicas mariquillas que más tarde inspirarían a Ojeda simbolizan esa evolución serena, donde el paso de los años no diluye, sino que define. El tiempo no borra lo verdadero: lo moldea, lo afianza y lo convierte en identidad compartida. Una identidad construida entre generaciones, devociones y formas de entender la fe que siguen latiendo hoy con la misma fuerza.
Y el cuarto cartel de la serie:

De la entrega, florece la obra pone el acento en la piedad hecha arte. La imagen que inspira el azulejo de la Virgen en la puerta de la Capilla es reflejo de una devoción vivida con constancia, sacrificio y fidelidad. Una entrega silenciosa que, con el paso del tiempo, se convierte en obra visible y perdurable. Cada gesto, cada rezo y cada generación han ido dejando huella, transformando la fe en belleza y la devoción en patrimonio. Porque nada verdaderamente valioso nace sin entrega, y toda obra que perdura lo hace porque fue sembrada desde lo más hondo.
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