La Hermandad de los Javieres ya ha regresado a la iglesia del Sagrado Corazón, su sede fundacional
Arte Sacro. La Hermandad de los Javieres regresó en la tarde noche de ayer, 17 de enero, a la que fue su sede fundacional en 1945, la Iglesia del Sagrado Corazón, no sin antes que sucedieran múltiples gestiones para su consecución.
En su ya antigua sede canónica desde 1977, la Real Iglesia Parroquial de Omnium Sanctorum, se celebró a las 17:30 horas misa de acción de gracias y posteriormente, a partir de las 19 horas, la Hermandad emprendió el regreso a su nueva sede, la iglesia del Sagrado Corazón y capilla de los Luises.
El cortejo lo compusieron abriendo la Cruz de Guía y dos faroles, libro de reglas y cuatro varas, presidencia, acólitos, andas del Santísimo Cristo de las Almas, Cruz Alzada y dos Ciriales, estandartes representaciones, estandarte y cuatro varas, hermanos mayores, autoridades y presidencia, acólitos y andas de María Santísima de Gracia y Amparo acompañada de San Juan.
Los hermanos que quisieron acompañar a sus Titulares en esta ocasión tan especial para ellos fueron muy números.
Acompañaron en la procesión de traslado todos los estandartes de las hermandades del Martes Santo y la Hermandad del Carmen, su vecina, la de Calatrava, Todos los Santos y la Resurrección, con sus respectivos hermanos mayores.
Posteriormente, en la calle San Miguel esquina Trajano, se incorporaron los de las hermandades de San Antonio de Padua y San Lorenzo y la del Gran Poder junto con el párroco, Miguel Vázquez Lombo.
También acompañaron durante todo el recorrido al hermano mayor, José Antonio Oliert Rodríguez, el delegado de Hermandades y Cofradías de la Archidiócesis, Marcelino Manzano, el presidente del Consejo, Francisco Vélez y la delegada del Distrito Casco Antigüo, la incombustible Amidea Navarro. También el párroco de Omniun Sanctorum, Ginés González. Y la hermana superior del Convento del Pozo Santo.
El que será nuevo hermano mayor elegido en las elecciones del 13 de enero, Antonio Villalba Rincón, iba de fiscal del Cristo de las Almas.
Las andas del Santísimo Cristo de las Almas se presentaron adornadas con rosas de jardín, aliums, mini calas, astilbe, escabiosas, esparraguera y pittosporum.
Y las andas de María Santísima de Gracia y Amparo fueron ornamentadas con rosas Vendela, calanchoe blanco, esparraguera y romero.
El itinerario que siguió el cortejo partió de Omnium Sanctorum continuando por Feria, capilla Monte-Sion, Castellar, Alberto Lista, Saavedra, Plaza de San Martín, Cervantes, San Andrés, García Tassara, Amor de Dios, San Miguel esquina Trajano y Jesús del Gran Poder, entrando en la iglesia del Sagrado Corazón en torno a las 21:00 horas. Fue recibida en los distintos templos por los que pasó por las hermandades residentes en ellos, Monte Sión, Sagrada Lanzada y Santa Marta y Araceli.
El acompañamiento musical del Santísimo Cristo de las Almas corrió a cargo de la Capilla Musical María Auxiliadora y María Santísima de Gracia y Amparo estuvo acompañada por los sones de la Escolanía Salesiana María Auxiliadora.
A la llegada al Sagrado Corazón los dos Titulares fueron rezados con la saeta de una hermana.
Antes de finalizar con el rezo de la Salve por parte de Vázquez Lombo, los hermanos mayores saliente y entrante, el delegado de Hermandades, el presidente del Consejo y la delegada del Distrito dedicaron unas palabras a todos los hermanos.
Los Javieres
La Hermandad se fundó en 1945, en plena posguerra, naciendo dentro de la Compañía de Jesús, que tenía su sede junto a su casa profesa, en la iglesia del Sagrado Corazón, en la calle Jesús del Gran Poder. El 21 de junio de 1955 el Cardenal Bueno Monreal aprobó las Reglas, acordándose el día de la salida el Martes Santo, por coincidir con el nacimiento de San Francisco Javier, 7 de abril de 1506, que era Martes Santo.
En 1956 estaba previsto que una representación de nazarenos con varas y estandarte acompañara a la hermandad del Dulce Nombre, pero no fue posible a causa de la lluvia. Pero aceptó la invitación de la hermandad de la Soledad de San Lorenzo, y lo hizo el sábado santo.
Realizó su primera estación de penitencia el 16 de abril de 1957, sólo el paso de Cristo, siendo capataz Manuel y Eduardo Bejarano, siendo sustituidos en 1977 por hermanos costaleros.
En 1969 la Virgen de Gracia y Amparo lo hará también hasta el año 1979 a los pies del Señor.
Desde el año 2016, la Virgen es acompañada en su paso de palio por la imagen de San Juan Evangelista, obra de Montes de Oca.
La imagen de Cristo fue tallada en 1945 y bendecida 1947 por el imaginero gaditano José Pires Azcárraga y restaurado en 1956, en 1991 y en 1998.
La Virgen de Gracia y Amparo fue tallada en 1945 por José Fernández Andés y bendecida en 1946, restaurada en 1992 por Manuel Ramos Corona y en 2015 por Esperanza Fernández.
La hermandad se traslada a la iglesia parroquial de Omnium Sanctorum en 1977 y en 1980 la Virgen sale por primera vez en su paso de palio. Entre 1993 y 1996 la hermandad trasladó su sede a la iglesia de Santa Marina por obras en Omnium Sanctorum. El 10 de mayo de 2024, nuevamente y debido a las obras en Omnium Sanctorum que duraría hasta diciembre, los titulares fueron traslados también a la iglesia de Santa Marina hasta febrero de 2025 cuando los titulares son trasladados devuelta a Omnium Sanctorum. En marzo de ese mismo año la Hermandad aprueba en cabildo general extraordinario de hermanos, con 279 votos a favor, 2 abstenciones y 13 en contra, la vuelta a la iglesia del Sagrado Corazón y Capilla de los Luises.
Fue la primera hermandad de penitencia de Sevilla en llevar nazarenas entre sus filas, ya que lo hacen desde 1986. Igualmente, también se caracteriza por ser la primera y única hermandad de penitencia hasta la fecha que nombró a una mujer hermana mayor, Maruja Vilches (2012-2017).
En 2023 el Santísimo Cristo de las Almas fue designado por el Consejo General de Hermandades y Cofradías para presidir el Vía Crucis de las hermandades en la Catedral.








































Fotos: Juan Alberto García Acevedo y Fco Javier Montiel
