Blasco Rivero presenta en Jaén un Nazareno que transforma el dolor en permanencia
Arte Sacro. El escultor Blasco Rivero ha dado a conocer una nueva obra de imaginería religiosa con destino a la ciudad de Jaén. Se trata de un Nazareno de 180 centímetros de altura que propone una lectura serena y profundamente introspectiva de la figura de Cristo, alejándose de los códigos procesionales tradicionales para situarse en un plano de quietud y permanencia espiritual.
La imagen representa a Cristo portando una cruz invertida y dispuesto sobre un pequeño monte rocoso, una composición que detiene el tiempo narrativo habitual de la imaginería pasionista y centra el mensaje en el recogimiento interior. La obra invita a la contemplación silenciosa y a una reflexión pausada sobre el sentido del sufrimiento asumido desde la fe.
Desde el punto de vista técnico, la talla combina cabeza y manos realizadas en barro cocido con un cuerpo tallado en madera de cedro. Los brazos articulados mediante sistema de bola en madera de sapelli permiten una coherencia anatómica precisa y refuerzan la naturalidad del conjunto. La imagen incorpora además ojos y lágrimas de cristal, así como pestañas de pelo natural, recursos empleados con contención para intensificar la expresividad sin alterar la sobriedad formal de la obra.
Uno de los aspectos más singulares de esta creación es la presencia de la cruz invertida, concebida no como un elemento exhibido, sino como un símbolo interiorizado. En esta interpretación, la cruz deja de ser un peso externo para convertirse en una experiencia íntima, asumida desde el silencio. El planteamiento iconográfico se articula así en torno a una visión del dolor alejada del dramatismo y próxima a la aceptación consciente.
La obra nace de una reflexión personal del autor en torno al concepto de “dolor aceptado”, entendido no como derrota, sino como parte del camino espiritual. La actitud contenida del cuerpo refuerza la sensación de tiempo suspendido, donde la fe no se proclama, sino que se sostiene en silencio.Con esta nueva creación, Blasco Rivero reafirma una línea de trabajo caracterizada por el rigor técnico, el respeto a la tradición imaginera y una mirada contemporánea que apuesta por la profundidad conceptual y la sobriedad expresiva.
