El Señor de la Salud y Buen Viaje recorrió la feligresía de San Esteban en un Vía Crucis de recogimiento
Fco Javier Montiel. La feligresía de la parroquia de San Esteban vivió en la tarde del sábado, 7 de marzo, uno de los cultos más íntimos y devocionales de la Cuaresma con el rezo del Vía Crucis presidido por Nuestro Padre Jesús de la Salud y Buen Viaje. El piadoso ejercicio comenzó a las 19 horas desde el templo, convocando a hermanos y fieles para acompañar al Señor por las calles del entorno parroquial.
La iglesia abrió sus puertas una hora antes para permitir la entrada de los hermanos que quisieron formar parte del cortejo de cirios. Medio centenar de hermanos, vestidos con traje oscuro y portando la medalla de la corporación, acompañaron al Señor en sus andas durante el rezo de las estaciones.


El cortejo discurrió por San Esteban, plaza de Pilatos, Águilas, Alfalfa, Odreros, Boteros, San Ildefonso, Caballerizas, de nuevo plaza de Pilatos y Medinaceli, antes de regresar al templo en torno a las 21.50 horas. Las calles de la collación se convirtieron así en escenario de oración y silencio, en un acto que cada año reúne a numerosos devotos en torno al titular cristífero de la hermandad.









Dentro del templo, la Coral Polifónica de San Esteban puso música al comienzo del ejercicio, acompañando las dos primeras estaciones y la última desde la zona de la puerta ojival de la iglesia. Durante el recorrido exterior, el rezo de las estaciones estuvo acompañado por un cuarteto de viento de la Banda de Música de Las Cigarreras, que aportó solemnidad al acto.













El Vía Crucis del Señor de la Salud y Buen Viaje volvió a mostrar el carácter recogido y profundamente espiritual de los cultos cuaresmales en la parroquia de San Esteban. En la penumbra de la noche sevillana, entre cirios y oraciones, la imagen del Señor recorrió su barrio recordando el sentido penitencial de estos días que preparan a la ciudad para la Semana Santa.
Fotos: Fco Javier Montiel
