El Señor de la Esperanza presidió el Vía Crucis de la Hermandad de la Milagrosa
Arte Sacro. La Hermandad de la Milagrosa culminó ayer sus cultos cuaresmales con el solemne Vía Crucis presidido por la imagen del Señor de la Esperanza en el Puente Cedrón. El rezo itinerante, que recorrió diversas calles de la feligresía, reunió a numerosos fieles en una cita marcada por el recogimiento y la devoción.
El recorrido de este año presentó algunas variaciones respecto a ediciones anteriores, desarrollándose por la Avenida Ciudad Jardín, Fernández de Rivera, Marqués de Nervión, Ceán Bermúdez, Cardenal Lluch, Juan de Padilla y nuevamente la Avenida Ciudad Jardín. El ejercicio piadoso dio comienzo en el interior de la parroquia a las 20:30 horas, donde se rezó la primera estación antes de iniciar la salida al exterior. La segunda la rezó cuando el Señor se encontraba en el dintel de la puerta, el hermano mayor, Javier Martín.
La imagen del Señor lució para la ocasión una túnica blanca, mientras que las andas procesionales se presentaron adornadas con flores en tonos rojos y morados, creando una estampa solemne y elegante acorde con el tiempo cuaresmal. El cortejo, formado por hermanos portando cirios, estuvo encabezado por la cruz alzada flanqueada por dos ciriales. No faltó el estandarte de la corporación, acompañado igualmente por cirios.
El acompañamiento musical corrió a cargo de un cuarteto de capilla perteneciente a la Banda de Música de Las Cigarreras, formación que acompañará a la hermandad durante el presente año. El andar del Señor fue dirigido por el capataz Ricardo Almansa y su equipo de auxiliares. Las andas fueron portadas por miembros de la Guardia Judía y por costaleros de la propia hermandad, quienes ofrecieron un trabajo serio y coordinado.
El Vía Crucis se desarrolló en un ambiente de silencio y oración, reflejo del espíritu cuaresmal que vive la feligresía de la Milagrosa en estos días previos a la Semana Santa.
Fotos: Juan Alberto García Acevedo.
