El Cristo de Burgos realizó el Vía Crucis por la feligresía
Fco Javier Montiel. A las ocho y cuarenta y cinco de la tarde del pasado sábado, con el templo de San Pedro sumido en la penumbra, se iniciaba el rezo de la primera estación del Vía Crucis del Santísimo Cristo de Burgos. En el interior de la iglesia se respiraba un profundo recogimiento, mientras en el exterior una multitud de fieles aguardaba con expectación la salida del Señor.



El cortejo quedó formado por la cruz parroquial abriendo paso, seguida de hermanos portando cirios, acólitos y, en el centro de la devoción, el Santísimo Cristo de Burgos, llevado con sobriedad por sus hermanos. Cerraba la comitiva la presidencia, acompañando en todo momento el carácter íntimo de este acto cuaresmal.









Una vez en la calle, el rezo del Vía Crucis fue desarrollándose por las calles de la feligresía, en un itinerario que discurrió por la Plaza de San Pedro, la Plaza del Cristo de Burgos, las calles Ortiz de Zúñiga, Pérez Galdós, Boteros y Sales y Ferré, regresando nuevamente por la Plaza del Cristo de Burgos hasta alcanzar de nuevo la parroquia.










Cada estación fue rezada con solemnidad, en medio de un silencio solo roto por las oraciones y el leve sonido del rachear de los piés. La tenue luz de los cirios iluminaba el rostro del Crucificado, creando una estampa de profunda espiritualidad que conmovió a los presentes.






















La entrada del Señor se produjo a las pasadas las diez de la noche, poniendo fin a un Vía Crucis marcado por la devoción sincera de la feligresía y el recogimiento propio de estos días de preparación hacia la Semana Santa.
Fotos: Fco Javier Montiel
