El silencio que reza: la estación de penitencia más íntima en Sevilla

José Luis Martínez. Hay momentos en la Semana Santa de Sevilla que no se escuchan, pero se sienten. Instantes donde todo se detiene y la ciudad queda en segundo plano. Es entonces cuando el nazareno deja de ser parte de un cortejo para convertirse en oración.
La imagen recoge ese instante: un nazareno de la Hermandad del Cristo de Burgos, en la noche del Miércoles Santo, sostiene el rosario entre sus manos mientras avanza en su estación de penitencia. No hay palabras, no hay miradas… solo recogimiento.
La fe que camina en silencio
En muchas hermandades, especialmente en aquellas de marcado carácter de recogimiento como el Cristo de Burgos, el rezo del rosario forma parte esencial de la estación de penitencia. Es una forma de vivirla desde dentro, en diálogo íntimo, donde cada cuenta marca el paso y cada oración acompaña el caminar.
Una Sevilla que también se vive hacia dentro
Frente al bullicio, existe otra Semana Santa. Una más callada, más profunda, donde lo importante no es lo que se ve, sino lo que se siente. En ese equilibrio entre lo exterior y lo interior es donde reside gran parte de la esencia cofrade.
Porque en Sevilla, incluso en medio de la multitud, siempre hay espacio para el silencio… y para la oración.
Foto: Francisco Javier Montiel.
