La Hermandad de la Resurrección puso el broche final a la Semana Santa sevillana
Fco Javier Montiel. Sevilla vivió ayer, Domingo de Resurrección, una mañana radiante en la que la ciudad proclamó con gozo la victoria de Cristo sobre la muerte. Tras los días de pasión y recogimiento, la Semana Santa concluyó con la estación de penitencia de la Hermandad de la Sagrada Resurrección, que volvió a llenar de luz y esperanza las calles del centro.
Desde la Iglesia de Santa Marina y San Juan Bautista de la Salle partió la cofradía en las primeras horas del día, anunciando el culmen del mensaje cristiano. La corporación, de carácter sacramental y lasaliano, puso en la calle sus dos pasos: el Señor Resucitado y Nuestra Señora de la Aurora.
El Señor, obra del imaginero Francisco Buiza realizada en 1973, recorrió Sevilla en actitud triunfante, acompañado por el ángel anunciador, también salido de sus manos. Tras Él, bajo palio, procesionó la Virgen de la Aurora, talla de Antonio Dubé de Luque de 1978, que volvió a ofrecer su imagen serena en este día de gloria.






La cofradía contó con algo más de 500 nazarenos en este 2026, vistiendo túnicas blancas de capa con botonadura azul y cíngulo en tonos azul y blanco, símbolo de la pureza pascual. Al frente de la hermandad se situó su hermano mayor, Eugenio Manuel Gómez Pina, mientras que los pasos fueron llevados por cuadrillas de 40 y 35 costaleros bajo las órdenes de los capataces Antonio Santiago Muñoz y Manuel Antonio Santiago Cabello.







El acompañamiento musical volvió a ser uno de los aspectos destacados de la jornada. La Agrupación Musical Virgen de los Reyes, tanto en su formación juvenil como en la principal, puso sus sones tras el Señor, mientras que la Banda de Música Nuestra Señora de la Victoria, Las Cigarreras, acompañó a la Virgen de la Aurora.







Entre los estrenos, sobresalió la restauración de la Virgen de la Aurora, realizada por el conservador Pedro Manzano, así como diversas piezas de orfebrería, entre ellas la restauración y dorado de la corona de salida, una vara relicario del Santo Sepulcro y nuevas varas de presidencia ejecutadas por Orfebrería Bernet. También se incorporaron nuevos elementos al paso del Señor, como el titulus, la corona de espinas y los clavos del monte.


El recorrido llevó a la cofradía por enclaves emblemáticos como la Alameda de Hércules, donde la formación juvenil de Virgen de los Reyes acompañó al Señor, o la carrera oficial, a la que accedió por la Plaza del Duque hasta alcanzar la Catedral.
Especial significado tuvo la presencia de la Agrupación de voluntarios de Protección Civil de Sevilla, cuya patrona es la Virgen de la Aurora, participando en la antepresidencia del paso de palio con uniforme de gala.



La hermandad abrió sus puertas a las 08:10 horas y completó su recorrido por calles como San Luis, la Alameda, Campana o la Catedral, regresando a su templo en torno a las 16:30 horas, poniendo así el punto final a la Semana Santa de Sevilla.





Con la Resurrección, todo vuelve a cobrar sentido. Cristo vive y Sevilla lo proclamó entre incienso, música y luz, en una jornada que quedará grabada como testimonio de fe y esperanza.
Fotos: Fco Javier Montiel
